El reality show salió de las pantallas para convertirse en un reality shock. Nuestros peores temores se cumplieron: Donald Trump, una criatura mediática sin la menor experiencia política, será el presidente número 45 de Estados Unidos, la nación más poderosa del planeta.

 

En México la inevitabilidad de esta noticia no ha encendido focos rojos, o al menos no como debiera. Desde la oposición hay quienes piden que lo tomemos con calma, puesto que somos un país soberano. Su análisis se encuentra desconectado de la realidad global y de las dinámicas de interdependencia económica, en las que unos países son más dependientes que otros. También hay quien anticipa que la retórica encendida de Trump en campaña se moderará una vez que ocupe el Despacho Oval. Basan su tranquilidad en un espejismo, pues 2016 desmanteló una y otra vez las certidumbres en las que reposaba la Ciencia Política tradicional. Como era de esperarse, en Los Pinos están pasmados, atrapados en el limbo de la indefinición. Actúan como si nada hubiera pasado, como si los republicanos no estuvieran a punto de controlar los tres poderes de la Unión Americana.

 

¿En serio no hay de qué preocuparnos? Va un recuento de doce acciones a las que Donald Trump se ha comprometido y que tendrán una repercusión inmediata y directa en nuestro país. En su mayoría se encuentran en el documento titulado Donald J. Trump Contract With The American Voter. Se trata del programa de sus cien primeros días de gobierno. Después de repasarlos, nos podemos dar cuenta de que sobran motivos para preocuparnos. Por tanto,lo más responsable es prepararnos para el peor de los escenarios, haciendo todo lo posible para aminorar los efectos.

 

Migración y Derechos Humanos

 

1. Construir el muro y obligar a México a pagarlo. Si bien se puede esperar que en algunas zonas se levanten muros y cercas, los más de 3,140 kilómetros de frontera representan una imposibilidad logística para la concreción del plan de Trump. Más allá de escenificaciones y demagogia, lo que sí puede ocurrir es que se incremente aún más la vigilancia de la frontera a través de cámaras, drones y patrullas fronterizas. El especialista en seguridad, Alejandro Hope, afirma que este endurecimiento restringirá las rutas por donde los coyotes cruzan a los migrantes y los narcos las drogas, por lo que recrudecerá la violencia entre grupos del crimen organizado por el control de las mismas. Quienes se animen a cruzar, lo harán en condiciones cada vez más riesgosas y hostiles.

 

2. Deportar a más de 2 millones de “inmigrantes ilegales criminales” y cancelar las visas a países extranjeros que no los reciban de vuelta. Sin aumentar las capacidades instaladas (y consolidadas por Obama), esta cifra de deportaciones es viable. Implicaría separación de familias y violaciones sistemáticas a derechos humanos. Para el gobierno estadounidense, en la categoría “criminal aliens” caben desde quienes han usado documentos falsos para conseguir un trabajo e infractores de tránsito, hasta homicidas y narcotraficantes.  ¿Cómo vamos a incorporar a los primeros para que no se sientan extranjeros en su propia tierra? Y más aún, ¿cómo le vamos a hacer para que los segundos a su regreso no engrosen las filas del crimen organizado?

 

3. Bloquear fondos federales a las ciudades santuario, es decir, a aquellas que han adoptado medidas para proteger a los migrantes y cuyos cuerpos de seguridad no colaboran con la deportación de migrantes indocumentados. Esto con el fin de disuadir a otras ciudades a sumarse y presionar a las actuales a que renuncien a tal estatus.

 

4. Revocar todas las Acciones Ejecutivas de Obama, entre las que se encuentran DAPA y DACA. Ésta última protegía de la deportación a más de 900 mil jóvenes de padres mexicanos que durante su infancia ingresaron por vías no oficiales a EUA. Es muy probable que los llamados dreamers amanezcan en una pesadilla: estarán en la mira de Trump. Debido a que confiaron en este programa, se empadronaron y compartieron todos sus datos. Ahora el gobierno sabe dónde viven y puede ir por ellos en cualquier momento.

 

5. Restringir visas a países que sean sospechosos de alojar a grupos terroristas. ¿No tendríamos de qué preocuparnos? Recordemos que tenemos en frente a un mitómano que arrastró a la mitad de la población norteamericana a su delirio. Basta recordar que el 17 de abril Donald Trump aseguró en su cuenta de Twitter que ISIS estaba operando un campo de entrenamiento a ocho millas al sur de la frontera en territorio mexicano.

 

6. Endurecer procedimientos en puertos de entrada. Tal como sucedió después del 9/11, el gobierno de Trump implementará mayores controles biométricos, lo cual implicará tratos aún más abusivos y violación a la privacidad de las personas.

 

Economía

 

7. Renegociación o salida del TLCAN. Trump se comprometió a que este proceso comience a correr a partir del día 1 de su administración. Como titular del Poder Ejecutivo está facultado. Pese a que tenemos 49 tratados y acuerdos comerciales, el 80% de nuestras exportaciones se destinan a Estados Unidos. Nuestro vecino del norte es, por mucho, nuestro principal socio comercial. México, al ser su tercer socio comercial después de China y Canadá, también es de la mayor importancia para su economía. Seis millones de empleos en Estados Unidos dependen directamente del comercio con México.

 

Si bien del lado mexicano es necesario revisar algunos capítulos del TLCAN como el agropecuario, tumbar todo el acuerdo de la noche a la mañana puede implicar severos golpes a las economías de ambos países. Poner obstáculos a las cadenas de valor –en las que un bien inicia su producción en un país y finaliza en otro– socavaría la competitividad de la región.

 

8. Establecer aranceles y penalizaciones a aquellas empresas que despidan a sus trabajadores para reubicarse en países que ofrecen mano de obra barata (léase México), así como a las que contraten inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. De hecho es de dominio público su pugna con la Ford Motor Company por sus planes de reubicar más plantas armadoras en México.

 

9. Bloquear las remesas. Hasta a esto está dispuesto Trump con tal de forzar a México a pagar el muro. Aunque puede quedarse en el plano retórico por las dificultades que implicaría diferenciar las remesas familiares de cualquier transacción internacional, bastaría que bloqueara transferencias por unos días para lograr efectos devastadores para la economía de nuestro país.

 

Cambio climático y cooperación internacional

 

10. Levantar las restricciones estadounidenses a la producción de energía mediante petróleo, gas natural, gas shale y ‘carbón limpio’. La depredación medioambiental y la contaminación de ríos y océanos desconocen fronteras políticas. ¡Bienvenidos al imperio del fracking! Además, Estados Unidos tendrá asegurado un suministro adicional propio de hidrocarburos, lo cual implica un severo revés al diseño y cálculos de nuestra de por sí fracasada Reforma Energética.

 

11. Cancelar miles de millones de dólares en pagos a programas para atender el cambio climático de la ONU. En pleno Siglo XXI, el futuro líder de la nación más poderosa del mundo ha declarado que el cambio climático es un invento de China para bajar la competitividad de la fabricación en Estados Unidos.Incluso ha señalado que desconocerá el Acuerdo de París sobre cambio climático, que significó un éxito, ya que lo firmaron 175 países, incluido Estados Unidos. ¡Bienvenidos al mundo anticientífico!

 

12. Despídanse de la cooperación multilateral. Las aportaciones de EUA al sistema de Naciones Unidas son cruciales para su funcionamiento. Vienen años de asfixia presupuestal. Ahora bien, imaginemos por un momento que en las próximas elecciones en Francia gana Marine Le Pen, la candidata de extrema derecha. Si llegara a suceder, se sumaría a los siguientes miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: Donald Trump de EUA, Theresa May, la impulsora del Brexit en Gran Bretaña, Vladimir Putin, un ex espía de la KGB y Xi Jin Ping, presidente de China y secretario general del único partido realmente existente en su nación. ¿Queda algo más por decir?

 

El triunfo de la barbarie

 

Más allá de políticas públicas y legislaciones, el verdadero triunfo de Trump es el triunfo de la barbarie. Ha normalizado la xenofobia elevándola a régimen político. El republicano aún no toma protesta, pero sus estragos ya son patentes. Los racistas andan envalentonados. En los últimos días se han acumulado miles de testimonios de víctimas de agresiones, bajo los ominosos reclamos: “¡Regrésense a su país! ¡Construyan el muro!”. Aparecen esvásticas pintadas en muros, un símbolo que creíamos desterrado de las democracias occidentales. Al fin queda claro que el lema de campaña Make America Great Again no era otra cosa que la intención de blanquear a Estados Unidos. Así, el presidente electo ha desatado persecuciones y agresiones a personas con otros tonos de piel. Tiene que responsabilizarse de ello.

 

Haber destapado la cloaca tendrá efectos dolorosos y duraderos. La política es pedagogía. Una muestra desgarradora son los niños en una escuela demandando en coro a sus compañeros hispanos que construyan el muro. Sería indolente no solidarizarse con quienes más directamente sufren el racismo, en cualquier lugar del planeta en que se encuentren. Y sería imperdonable no proteger y ayudar a nuestros paisanos en Estados Unidos. Vienen años muy complicados. En lugar de fingir demencia o minimizar los hechos en contra de toda evidencia, más vale que vayamos tomando las previsiones necesarias.

  

@EncinasN

@OpinionLSR

 

(Algunos de los datos que aquí se presentan fueron discutidos en el seminario “Donald Trump: Una nueva estrategia para México”, organizado por el Instituto Belisario Domínguez.) 


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