Dejemos Trump por un momento, no es el único en el mundo que con sus actuaciones diarias violenta los derechos humanos. Su aliado del otro lado del mundo, Vladimir Putin, no se queda atrás. Esta semana promulgó una ley que violenta los derechos humanos de las mujeres.

 

La ley promulgada por Putin legaliza la violencia doméstica una vez al año. Las agresiones de género y domésticas en Rusia no serán un delito a partir de esta semana. Sólo en caso de reincidencia en el plazo de un año, el agresor podría ser penalizado siempre que la víctima compruebe en un juzgado sus afirmaciones. Las mujeres en Rusia deben soportar el maltrato de sus parejas, porque la ley no prevé castigo alguno para los perpetradores si las violentan una vez por año. La fuerte injerencia de la iglesia ortodoxa es palpable en esta y otras iniciativas aprobadas en Rusia

 

La ley no sólo resulta violatoria de los derechos humanos sino que va en contra de la realidad diaria de las mujeres en ese país, en el que cada año la violencia de género y doméstica cobra más de 14 mil vidas, de conformidad con datos de las autoridades rusas. Los datos no reflejan la situación que viven las mujeres rusas porque son pocas las denuncias que se presentan por lo complejo de los procedimientos y por el miedo a las represalias por parte de sus parejas. La desconfianza en el sistema genera que la mayoría de los casos se mantengan en el anonimato. La otra razón de peso para que las mujeres no acudan a la justicia, es que recae sobre ellas la obligación de presentar las pruebas de la violencia a la que fueron sometidas ya que, como estas agresiones se consideran simples faltas administrativas, no se persiguen de oficio.

 

Las sanciones, de conformidad con la nueva ley,  ahora ya no son de cárcel, sino que se reducen al pago de simples multas. Pagar legitima golpear a una mujer. Lo que más sorprende es conocer los argumentos de las y los legisladores para aprobar casi de forma unánime esta ley: detener la intromisión del Estado en la familia. Además del contenido y las implicaciones de esta ley, otro hecho que resulta agraviante es que la iniciativa fue elaborada por cuatro mujeres, dos diputadas y dos senadoras que están de acuerdo en que sus parejas puedan darles una golpiza una vez al año por una módica cantidad.

 

La tendencia mundial hacia la ultra derecha es preocupante. Estados Unidos y Rusia van por ese camino y esperemos que las elecciones europeas de este año en Alemania, Francia y Bélgica no confirmen esta ruta. Los derechos humanos y la democracia está en riesgo con gobiernos emanados de esas filas. La preocupación sobre el comportamiento de Trump y de Putin no es aislado, el mundo corre un grave riesgo de regresión si candidatos que impulsan y exaltan la violencia, la agresión, el odio, la discriminación y la división llegan a dirigir un país.

 

@C_Humphrey_J

@OpinionLSR

 

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