El International Institute for Strategic Studies (IISS) de Londres en un reporte señala que la situación de conflicto en México generó más de 23 mil homicidios intencionales el año pasado, sólo superado por la guerra civil en Siria que implicó un total de 50 mil muertes.

Según el reporte Estudio de Conflictos Armados, México supera en violencia a naciones con fuertes conflictos como Irán y Afganistán que contabilizaron 17 mil y 16 mil muertes, respectivamente.

Este reporte del tanque pensante europeo inmediatamente fue descalificado por el gobierno federal,  como ocurre regularmente con cualquier informe internacional que pone énfasis en la violencia, criminalidad y violaciones graves a los derechos humanos que acontecen en México.

El gobierno federal a través de la Secretaria de Relaciones Exteriores  o por medio de la Secretaria de Gobernación siempre busca desacreditar a cualquier organismo internacional, sea oficial o de la sociedad civil, que da cuenta de las atrocidades que acontecen en nuestra nación. Siempre sus contestaciones tienden a agredir a los agentes que cuestionan la situación prevaleciente en lugar de buscar resolver la problemática imperante, se ataca al mensajero, y no se atiende el mensaje.

El gobierno federal lo mismo ha cuestionado al Relator Especial de Naciones Unidos sobre la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, Juan Méndez, quien dijo que la tortura en México es una práctica "generalizada", que al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que descalificó la "verdad histórica" del caso Iguala, que a Human Rights Watch, por citar algunos organismos.

Le molesta al gobierno federal que organismos extranjeros pongan de relieve la grave crisis humanitaria que vivimos en el país, que es producto de la impunidad, de políticas erradas en materia de seguridad, del contubernio entre políticos y delincuentes y, también, de  condiciones estructurales de pobreza y subdesarrollo, entre otros aspectos.

En el caso del informe Estudio de Conflictos Armados Relaciones Exteriores y Gobernación argumentan que el citado documento "utiliza cifras cuyo origen se desconoce, refleja estimaciones basadas en metodologías inciertas y aplica términos jurídicos de manera equivocada". Aducen que no se puede hablar en México de un "conflicto armado no internacional" y pretenden minimizar la violencia asociada al crimen organizado, insistiendo que es un tema que va más allá de nuestras fronteras.

Como puede advertirse la pretendida descalificación gubernamental aduce cuestiones de forma y de terminología pero no va a la sustancia del problema, las terribles cifras de violencia que se han agudizado a partir de la llamada guerra contra las drogas que inició Felipe Calderón y ha continuado Enrique Peña Nieto.

Es claro que México enfrenta un conflicto interno, que la delincuencia se ha empoderado y apoderado de regiones completas y que este escenario auspiciado en gran parte por grupos políticos y gobiernos, está generando un entorno de violencia que no amaina como lo refleja el .

El gobierno federal  pretende engañarse y engañar a la opinión pública con terminologías que pretende evadir la realidad de violencia que vivimos. El índice de Paz México 2017 confirmó que la criminalidad va en aumento, los reportes de oficinas de Naciones Unidas demuestran las violaciones graves a los derechos humanos que no disminuyen. El estudio del International Institute for Strategic Studies (IISS) de Londres que coloca a nuestra nación atrás de Siria, en violencia homicida derivada de un conflicto, sólo ratifica lo que estamos viviendo.               

@RicardoMeb



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