El derecho a la alimentación es un derecho humano que todo individuo tiene, ya sea produciendo su propio alimento o adquiriéndolo. El Estado tiene la obligación de garantizar, respetar y proteger ese derecho.

 

Este derecho quedó incorporado en el artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para quedar de la siguiente forma: “Toda persona tiene derecho a alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará”.

 

El derecho a la alimentación es un derecho colectivo que se encuentra reconocido a nivel internacional en diferentes documentos de derechos humanos: como es la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Protocolo de San Salvador, entre otros. 

 

Para producir su propio alimento, el ser humano necesita de tierra, agua, semillas, etcétera y para comprarlo requiere dinero, por lo que en ambos casos el Estado debe garantizar y establecer políticas públicas que coadyuven a los ciudadanos y ciudadanas, a que este derecho sea una realidad para los individuos y sus familias.

 

La alimentación adecuada es indispensable para reducir la tasa de mortalidad y de obesidad en nuestro país. Se requiere que la población cuenta con alimentos nutritivos y de calidad para mejorar su salud y bienestar social.

 

También es necesario que el Estado garantice este derecho desde la óptica de la seguridad alimentaria con el ánimo de “promover las condiciones para el desarrollo rural integral, a fin de garantizar a la población campesina el bienestar y su participación e incorporación en el desarrollo nacional, fomentando la actividad agropecuaria y forestal para el óptimo uso de la tierra”… según lo referido en el artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

Lo anterior, debe ser garantizado sin ningún tipo de discriminación por raza, sexo, religión, así mismo el costo de los productos alimentarios debe ser a bajo costo, es decir, deben ser accesibles a los bolsillos de los mexicanos y mexicanas, quienes además deben contar con un salario digno a su trabajo, que les permita adquirir productos de calidad para una mejor alimentación.

 

Asimismo el Estado debe mejorar sus políticas públicas encaminadas a disminuir el consumo de alimentos poco nutritivos, que están influyendo en el aumento de la obesidad infantil, realizando campañas de información sobre el valor nutricional de los alimentos.

 

Enseñemos a los niños a comer sano, hagamos a un lado la publicidad engañosa que utilizan las empresas para vender productos “sanos”, y consumamos lo que la tierra produce.

 

 

Flor de loto: El destino de mañana se forja con nuestras acciones de hoy.

Twitter: @drarmandohdz 


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