Los que se dieron a conocer no gustaron a la SHCP, ya que permiten ser poco optimistas del futuro económico del país en los siguientes meses y apuntan hacia la tesis de que se incurrió técnicamente en recesión. Además, ya trascendió que otro dato del INEGI señala que, si se eliminan los efectos estacionales (que es básicamente eliminar el factor de que este año la semana santa cayó en abril) el crecimiento del primer trimestre del año fue de cero por ciento.

La SHCP argumenta que los datos en realidad indican que la recuperación ya ha iniciado. Puede ser, las exportaciones manufactureras crecieron casi 5% y la facturación de electricidad por parte de CFE más de 11 %, aunque esto es con referencia a 2013, año de muy bajo crecimiento. Por otro lado, los empleos creados en los primeros tres meses del año ni siquiera superan a los del mismo periodo de 2012.

Independientemente del debate sobre los indicadores, son cuatro los temas que llaman la atención sobre crecimiento:

1)No existe algún tipo de bono que haya ganado la economía mexicana por haber hecho las famosas reformas. La economía no reaccionó con mayor crecimiento  de empleos gracias a la flexibilización en las contrataciones derivada de los cambios en materia laboral, ni los bancos están buscando nuevos negocios que financiar por la reforma financiera. Tampoco existe algún tipo de expectativa positiva que lleve a invertir de manera masiva en el país ante reformas inminentes, como la energética y la de telecomunicaciones. No se trata de una sorpresa, hace mucho que México es el país que más reformas hace y el que menos crece.

2)La reforma fiscal, que incluye algunos elementos positivos para gravar a las personas de mayores ingresos, también introdujo cambios fiscales que evidentemente afectarían el crecimiento económico. Los nuevos impuestos llevaron a las empresas a retrasar sus decisiones de inversión y dejaron a los consumidores con menos ingreso disponible. A cambio, el gobierno todavía no concreta los grandes proyectos de inversión que serán precisamente los encargados de apuntalar la reactivación económica este año. El gasto público no presenta su ejercicio debido a un gasto en Pemex mayor a lo programado, pero sí retrasos en la SCT y en los fondos para financiar proyectos de inversión en los estados. Se subieron  los impuestos en el peor momento y no se mejoró la calidad y oportunidad del gasto.

3)El gobierno no ha centrado su apuesta a crecer en la reforma energética. La administración no impulsa políticas más activas para, por ejemplo, hacer crecer la productividad laboral, mejorar los procesos de absorción de tecnología, generar sinergias entre industrias para crear ventajas comparativas, revisar la política arancelaria, buscar integrarse a los nuevos sectores económicos que caen en Estados Unidos o dialogar con el Banco de México sobre la excesiva fortaleza del peso. La ortodoxia, que en México ha sido sinónimo de bajo crecimiento, es el signo de la administración priísta, como lo fue de las panistas, y antes de los otros priístas.

4)La economía seguramente comenzará a crecer, pero nadie espera que se alcance el 4% proyectado por la SHCP, sino 3% o menos. Cabe señalar que el año pasado México apenas superó el 1% de crecimiento, por lo que el incremento de este año será sobre una base muy baja. La preocupación de la SHCP parece estar más en discutir con el INEGI la metodología que propiciar un debate nacional sobre la razones del sistemáticamente bajo crecimiento. Urge un debate nacional e incluyente sobre la economía, otros países han explorado figuras como un Consejo Económico y Social en el que representantes de varios sectores compartan información, definan metas y construyan mecanismos conjuntos de acción. Llegó el momento de que la economía no sea sólo un asunto de Hacienda y el Banxico, sino que las respuestas de cómo crecer sean contestadas por un espectro más amplio.

 

@vidallerenas



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