La semana pasada cerró con indicios de una crisis de legitimidad del Congreso mexicano ante la decisión de un sector de la clase política mexicana, en particular legisladores del PRI y del PAN, para impulsar una reforma constitucional para posponer por cuarta ocasión, el llamado “apagón analógico”, que rebasa ya una década de debates, disposiciones y regulaciones.

 

Ennombre de la población, este propósito lo que en realidad busca marginar es la posibilidad de atraer mayor diversidad en el mercado y beneficios para el consumidor.

 

Emilio Gamboa, coordinador de la bancada del Revolucionario Institucional en el Senado, y el panista Javier Lozano, quien coordina la comisión encargada de estos temas en la propia Cámara Alta, son los rostros más visibles de este afán, cuyo anuncio coincidió en forma burda con un reclamo en el mismo sentido expresado por el presidente de Televisa, Emilio Azcárraga, durante una inusual entrevista radiofónica con el conductor Ciro Gómez Leyva.

 

Tras estos posicionamientos, funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, así como del Instituto Federal de Telecomunicaciones defendieron la necesidad de respetar el calendario del referido “apagón”, programado para el 31 de diciembre de este año. A ellos se sumaron acreditados analistas y diversos espacios en los medios de comunicación, destacadamente el grupo MVS.

 

En el cierre de la semana, en distintos ámbitos del PRI se evaluaba el costo político que suponía seguir adelante con una decisión que parecía subordinarse a un segmento que exhibe innumerables privilegios. Ello, cuando están a la vista las elecciones del 2016 para renovar 12 gubernaturas. El balance de este análisis, se dijo a este espacio, puede llevar a cumplir o no la consumación de este pacto entre un segmento de los legisladores federales y las televisoras.

 

En el PAN mismo había dudas al respecto, con la salvedad del citado senador Lozano, quien ha exhibido un importante corrimiento a favor de proteger los intereses del monopolio televisivo. Lozano es un político poblano que tiene aspiraciones políticas personales en su estado, uno de los que tendrá comicios para gobernador el próximo año.

 

Sin bien la candidatura de Acción Nacional parece ya resuelta en favor del alcalde de la capital, Tony Gali, Lozano busca completar la gestión de éste en la presidencia municipal de la Angelópolis, y desde ahí conservarse como alternativa para la siguiente elección, pues el mandato del 2016 será por sólo 18 meses. Con nula popularidad en la plaza, Lozano parece muy urgido del apoyo de las televisoras, lo que explica su estrategia en este ámbito.

 

Concretar el “apagón analógico” abrirá una mayor oferta de canales de televisión y elevará la calidad de sus transmisiones, pues el sector habrá migrado a la tecnología digital.

 

Los políticos apegado a Televisa saben que este tema está dominado por una historia de atrasos. Desde julio de 2004 en que se publicó por primera vez la política en la llamada Televisión Digital Terrestre (TDT). En esa oportunidad, sin que se anotara una ruta para lograrlo, se determinó que se concretara el fin de la señal analógica  el 18 de julio de 2013 en todo el país. Esta fecha se ha aplazado en tres ocasiones.

 

Expertos como Mony de Swaan han explicado que con la tecnología digital, por ejemplo en el Distrito Federal, donde en la etapa analógica se transmiten 11 canales de televisión (2, 4, 5, 7, 9, 11, 13, 22, 28, 34 y 40), con la aplicación de la TDT  pueden convertirse en 55 señales diferentes.

 

En diciembre de 2006, Holanda se convirtió en el primer país en concretar su transición en la recepción de las señales de televisión, seguido por otros países como Finlandia y Suecia; actualmente suman 40 países los que han logrado implantar la señal digital. Vamos una década tarde, ha dicho De Swaan.

 

En 2013, la extinta Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) le entregó un contrato asignado de forma directa a la empresa Teletec de México, SA de CV, por la compra e instalación de antenas y decodificadores de señal de televisión digital por un monto de 12 millones 931,034 pesos, que fueron utilizadas en el apagón analógico de Tijuana, Baja California, y localidades aledañas. Un modelo que para algunos representaba mayores ventajas que la entrega actual de televisiones.

 

Ciertamente, aún existen pendientes de infraestructura por cumplir.Casi la totalidad de las televisoras operadas por gobiernos estatales no se han digitalizado, pues ha existido un vacío sobre quién debe acompañar presupuestalmente este proceso, las haciendas locales o la federal. Hasta ahora los gobernadores sólo han usado esas televisoras para su lucimiento personal.

 

De ahí el reclamo simultáneo de estas entidades a los llamados de los legisladores cercanos a Televisa.

 

rockroberto@hotmail.com

 



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