Una añeja rencilla entre el dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, y el coordinador de la nueva bancada del Institucional en la Cámara de Diputados,  César Camacho. Se anticipan desde ahora, en las primeras semanas de la legislatura, tiempos tormentosos en la ecuación partido oficial-San Lázaro-Presidencia de la República.

 

Las diferencias entre ambos personajes han sido alimentadas por años, pero en los meses recientes quedaron nuevamente de manifiesto, con motivo del proceso de Camacho Quiroz.

 

De acuerdo con reportes allegados a este espacio, el mexiquense tuvo expresiones contrarias a la posibilidad de que Beltrones se hiciera cargo del partido. Adicionalmente, una vez concluidas las elecciones, Camacho recorrió el país para asegurar su puesto en la coordinación –que formalmente se determina con el voto de sus integrantes- y acordar con los gobernadores la designación de los coordinadores estatales en la propia cámara baja.  Ello fue interpretado como un intento de amarrarle las manos a su sucesor en el PRI.

 

Conforme las fuentes consultadas, Beltrones buscará disminuir al mínimo necesario la interlocución con Camacho, y ha impulsado a la diputada Ivonne Ortega para desempeñar una función de “enlace” entre los diputados y el partido, que desde ahora se anticipa  compleja.

 

Para muchos, el distanciamiento entre Beltrones y Camacho data al menos de hace 20 años, cuando el segundo atrajo los reflectores nacionales al arribar en 1995 a la gubernatura interina del Estado de México. Ello se lo debe a su tutor político, Emilio Chuayffet,  electo gobernador en 1993 pero que dejó el puesto para ser el segundo  secretario de Gobernación del presidente Ernesto Zedillo.

 

El sexenio zedillista engloba una de las épocas más difíciles para la trayectoria política de Beltrones, quien virtualmente dejó la vida pública por un distanciamiento con el mandatario, que no hizo sino agudizarse con la llegada de Chuayffet al Palacio de Bucareli.  El sonorense, economista de formación, se retiró a la vida privada y montó el despacho “ARegional.

 

Ambos personajes acumulaban agravios mutuos desde antes. Beltrones Rivera avanzó en la política de la mano de Fernando Gutiérrez Barrios, ex secretario de Gobernación, del que fue cercanísimo colaborador y en muchos sentidos, recogió el estilo del veracruzano en su propia personalidad pública.

 

La antítesis de Gutiérrez Barrios es un paisano suyo,  Jesús Reyes Heroles. Ambos gobernadores de Veracruz, ambos secretarios de Gobernación, pero con un estilo diametralmente opuesto.

 

Casi desde el primer momento en que incursionó en un puesto público –un modesto cargo en la Secretaría del Trabajo en 1974-, Chuayffet  se ligó al grupo político de Reyes Heroles, por la vía de su primer jefe, Arturo Llorente, paisano y con estrecha cercanía con aquél.

 

La rivalidad Gutiérrez Barrios-Reyes Heroles era inevitable. E inevitable también fue la colisión entre sus equipos. Ingenioso y mordaz, Chuayffet buscó recoger frases célebres de Reyes Heroles y las incorporó a su forma de expresarse. En privado no escatimaba dardos sobre el prestigio del viejo maestro de Beltrones. En ese arroyo político abrevó Camacho, quien hizo su aportación propia para deslindarse del grupo que ahora tiene a Beltrones como cabeza,  se ha hecho cargo de la conducción del PRI y asumirá un peso natural en decisiones clave en lo que resta de la administración Peña Nieto, entre ellas las candidaturas para 12 gobernadores el próximo año.

 

Beltrones no las tiene todas consigo. Otros grupos le competirán espacios políticos, destacadamente el que encabeza el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en el que forman filas los nuevos secretarios de Desarrollo Social, José Antonio Meade, y de Educación, Aurelio Nuño, entre otros muchos funcionarios.

 

Una muestra de lo anterior es la ratificación de Baltazar Hinojosa como secretario de Organización en el CEN del PRI nacional. Se trata de un personaje cercano a Videgaray y que cuenta con el apoyo de éste para buscar la gubernatura de Tamaulipas, que será definida en 2016, lo que dista de contar con las simpatías de Betrones, del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, o del propio gobernador del estado norteño, Egidio Torre Cantú, todos los cuales parecen inclinarse en favor de alternativas distintas.

 

El modelo virtualmente monolítico observado en la primera mitad del gobierno del presidente Peña Nieto –gravitando sólo sobre los secretarios Videgaray y Osorio Chong-, la emergencia de nuevos liderazgos,  la inminencia de los comicios del 2016 y la creciente cercanía del 2018 hará que personajes como Beltrones y Camacho encuentren amplios incentivos para agudizar su pugna personal y política.

 

robertorock@lasillarota.com

 



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