¿Es posible mejorar la calidad del gasto público en México? Por supuesto, en buena medida eso se logra con un presupuesto orientado a resultados, por medio del cual los indicadores y las evaluaciones orienten las decisiones presupuestales. Eso debe de ser acompañado de un sistema de fiscalización eficaz, que no inhiba el ejercicio de los recursos, pero que impida su mal uso. Eso pasa por construir mecanismos complejos que incluyen buenos sistemas de información, la contabilidad gubernamental adecuada, personal muy calificado y esquemas de Contraloría social. Es un proceso que en México ha quedado trunco, en una etapa intermedia en comparación al de países como Brasil o Chile. Se trata de un trabajo de largo plazo, ahora estancado, pero que en el corto, es decir en el presupuesto que se presenta en unos días puede avanzarse.

 

1) Estimaciones independientes. En general las estimaciones utilizadas para las principales variables que determinan los ingresos y los gastos públicos han sido imprecisas. Es normal que los pronósticos de ellas, como el precio del barril, del petróleo, el crecimiento de la economía o el tipo de cambio del dólar, sobre o sub estimen para facilitar la aprobación del presupuesto o tener ingresos excedentes que faciliten su manejo durante el año. Una solución sencilla sería que una instancia distinta a la SHCP realizará estimaciones independientes que permitieran contar con pronósticos más ciertos.

 

2) Banco de proyectos y fondos concursables. En México es poco común que el gobierno diseñe y evalúe proyectos que tendría que desarrollar el sector público en los años siguientes. Es urgente que se establezca un fondo para ese propósito. Eventualmente, solamente los proyectos de inversión y programas que hayan sido estudiados podrían ser financiados con recursos federales. Eso evitaría la multitud de ocurrencias que los diputados etiquetan a estados y municipios sin control alguno. En lugar de etiquetados, los diputados podríamos establecer fondos concursables para que los gobiernos locales presenten proyectos a financiar y ganen los que ofrezcan mejores condiciones para garantizar el beneficio público.

 

3) Monitoreo del ejercicio. Durante el ejercicio presupuestal la SHCP presenta informes trimestrales con niveles de desagregación aceptable. Eso permítete conocer en términos generales la situación financiera del gobierno, pero no se presenta la información del avance físico y financiero de todos los programas presupuestarios. Mucho menos de sus indicadores de desempeño. Además de mejorar los informes, sería pertinente que existiera una Oficina de Presupuesto, en el Poder Legislativo, con acceso en línea y en tiempo real a toda la información de ingreso y gasto que emitiera informes independientes, que permitirían conocer con mayor oportunidad, detalle y pertinencia, las principales variables fiscales. La oficina también ayudaría a procesar la información de los ejercicios presupuestales para utilizarla como insumo en las discusiones posteriores.

 

4) Información de evaluaciones e indicadores. México ya genera evaluaciones de buena calidad, especialmente con respecto al gasto social. Es probable que estos ejercicios ya se utilicen para mejorar el diseño y operación de los programas pero no para la toma de decisiones de gasto. Al menos no de manera sistemática. En los proyectos de presupuesto del Ejecutivo no se incluyen los resultados de las evaluaciones como parte de los criterios para aumentar o disminuir el gasto de los programas. Falta mucho más por hacer para evaluar el gasto en infraestructura y especialmente los que se erogan en seguridad y procuración de justicia. En esos campos sería posible utilizar los estudios que han elaborado académicos y organizaciones de la sociedad civil para orientar mejor el gasto. El punto es que ya tenemos información valiosa que no estamos usando para gastar mejor.

 

5) Reforma al ramo 23. Dicho ramo, denominado provisiones salariales y económicas, sirve para administrar fondos regionales y metropolitanos, entre otras transferencias, con enorme discrecionalidad por parte de la SHCP. A lo largo del año, el fondo recibe recursos hasta diez veces mayores al monto aprobado por los diputados. Es urgente que todos los fondos del ramo cuenten con los lineamientos y ofrezcan información oportuna de su avance durante al año. Buena parte del poder político de la SHCP reside en este ramo.

 

6) Incremento al gasto de inversión. El gasto en inversión es normalmente el que presenta mayores sub ejercicios durante el año. Eso se debe a proyectos mal planeados y a las deficiencias de las áreas encargadas de ejercerlos. Es necesario que cada proyecto de inversión pueda ser monitoreado durante el año, para poder advertir a tiempo cuando existan retrasos, contar con un informe general del gobierno en materia de inversión y evaluación ex post de los proyectos. Se requiere evitar que los recursos destinados para la inversión puedan ser transferidos a programas de gasto corriente.

 

7) Recorte al gasto no prioritario. A partir del año 2000 el presupuesto federal ha doblado su tamaño. En ese proceso el gobierno no ha sido particularmente cuidadoso en controlar el gasto de rubros como honorarios, eventos, arrendamientos, autos, y muchos otros que no son prioritarios. La propia Auditoría Superior de la Federación ha observado que el Gobierno Federal no ha cumplido con sus propios lineamientos de austeridad. Si los recientes recortes de gasto se hubieran enfocado en estos conceptos y no en la inversión, la economía del país hubiera tenido un mayor crecimiento. El gobierno mexicano sigue siendo caro, se requiere de un programa efectivo para reducir su costo operativo y reorientarlo.

 

8) Reforma al gasto federalizado. La Auditoría Superior de la Federación ha señalado en múltiples ocasiones que las mayores áreas de riesgo para el gasto público en México se encuentran en estados y municipios. Nuestros fondos federales no están diseñados para ser un factor que mejore la calidad de la administración pública local. En ciertas ocasiones, los locales pueden acceder a cierto tipo de fondos solamente cuando han cumplido criterios mínimamente aceptables de registro, ejercicio y evaluación del gasto. También cuando acreditan mejores resultados en la recaudación propia de tributos.

 

9) Claridad en el uso de ingresos excedentes y subejercicios. En México, utilizar excedentes de ingreso sin definir con claridad los proyectos a financiar y dejar de gastar en un rubro para hacerlo en otros con un flexibilidad excesiva resulta otro punto débil. Como la información de los ejercicios anteriores no se utiliza en la discusión presupuestal, entonces año con año se subestiman los mismos rubros de ingresos y se cometen los mismos errores de sobre estimación de gasto. En los casos en los que un ramo o fondo tenga una reasignación mayor al 10% sería necesaria, por ejemplo, una nueva aprobación por parte de la Cámara de Diputados.

 

10) Participación y vigilancia ciudadana. A pesar del creciente interés de organizaciones y académicos por el tema de gasto, las oportunidades de vigilancia y participación ciudadana son escasas. Los ciudadanos tendrían que poder participar incluso en el proceso de formulación de la propuesta presupuestal del Ejecutivo, opinar en las comisiones sectoriales de la Cámara de Diputados que lo discuten, en el monitoreo del gasto durante el ejercicio y en la fiscalización. Todo eso tendría un enorme impacto en la mejora de la calidad del gasto.

 

@vidallerenas



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