La vida silvestre sostiene un vínculo indisoluble con las personas y el desarrollo sostenible, y sin embargo, en muchas ocasiones se desconoce la riqueza biológica, que es igual de importante como la riqueza cultural o material de cualquier nación.

 

México es una de las seis naciones con mayor biodiversidad de especies animales, siendo a nivel mundial el primer lugar con la mayor concentración de reptiles, el segundo en mamíferos, el cuarto en anfibios, y el décimo en aves.

 

No obstante, esta riqueza también representa una vulnerabilidad, puesto que afrontamos el tráfico ilegal de flora y fauna silvestre, la cuarta actividad más importante del comercio ilegal, así como la destrucción y fragmentación de los hábitats naturales por la creciente demanda de recursos para el consumo humano.

 

En el 2013, la Organización de las Naciones Unidas en conjunto con la Secretaría de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) promovieron la celebración del Día Mundial de la Vida Silvestre cada 3 de marzo.

 

En este día se hace conciencia sobre las principales problemáticas que provocan la pérdida de la biodiversidad y las acciones que se pueden emprender para proteger nuestros recursos naturales.

 

Actualmente, el tráfico de plantas y animales en el mercado negro se contabiliza en 350 millones de especies, con un valor de entre 7 a 23 mil millones de dólares anuales.

 

Conjuntamente a estos delitos ambientales, también se encuentran el comercio ilícito de madera, minerales y peces, además del manejo no regulado de diversos desechos químicos e industriales.

 

Las principales causas por las que esto prolifera, se encuentran en la corrupción, el incumplimiento de la ley, la falta de legislación, mafias y el aumento de la demanda, entre otros.

 

Como resultado, los efectos adversos permean tanto al medio ambiente como a las comunidades, empezando por el incremento en la emisión de gases de invernadero y la desaparición de especies en peligro de extinción; entre tanto, a nivel social se incrementa la pobreza, afecta a las economías nacionales, pone vidas en riesgo e impide el desarrollo sostenible. http://bit.ly/1LU9Xdn

 

De acuerdo a la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el cambio climático también ha sido un motor en la extinción de diversas especies, especialmente de las endémicas, las cuales son las más vulnerables a cualquier alteración de sus entornos por la poca resiliencia que poseen. http://bit.ly/2mHBt38

 

Los daños medioambientales son una responsabilidad compartida de toda la humanidad, a todos nos corresponde resarcir y mitigar los efectos colaterales que trajo consigo el progreso, el cual ha sido predatorio e insostenible desde el principio, y ahora nuestro futuro se encuentra comprometido.

 

La información y la educación son esenciales para fomentar el cambio, empieza en las bases de la sociedad, pero las acciones toman forma cuando los líderes del Estado son capaces de reconocer la necesidad de un enfoque de aprovechamiento sostenible donde lo ecológico, económico y poblacional no se contrapongan, sino se complementen en equilibrio y armonía.

 

@OpinionLSR

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