El debate en torno a la migración suele centrarse en la movilidad de los países en vías de desarrollo a los países desarrollados, y los efectos directos sobre temas como el empleo, la productividad y la cultura.

 

En ocasiones, se resaltan los efectos negativos que estas movilizaciones pueden traer a los países receptores, sin embargo, estamos presenciando una época donde las migraciones a nivel mundial van en aumento, y hacer políticas inclusivas, puede generar una migración sostenible.

 

En lo que respecta a América Latina y el Caribe, casi el 70% de la migración se dirige a Norteamérica, especialmente desde Costa Rica, Honduras, México, Nicaragua y Panamá, mientras que países como Argentina, Colombia, Chile, Paraguay y Uruguay, lo hacen dentro de Latinoamérica. http://bit.ly/2dEe00q

 

El Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sostiene que los migrantes dinamizan la producción a un costo menor o inferior para los nativos locales, debido a que ocupan puestos de baja calificación que los nacionales no realizan, como agricultura, construcción, trabajo doméstico o servicios.

 

Los migrantes tienen una función como agentes de cambio para la economía, la sociedad, la ciencia, la tecnología, y la academia, pero todo dependerá del grado de preparación e interés por ascender en la escala de salarios, en todo caso, puede aprovechar ese capital social tanto el país de origen como el país destino.

 

Existen diversos estudios que desmienten los estereotipos sobre los inmigrantes, recopilados por la organización American Progress. En 2012, 11.6% de ellos obtuvo un grado académico superior en comparación con el 10.8% de los nativos, otro estudio del 2007 demostró que el promedio de encarcelamiento de los migrantes era de 0.7%, mientras que de los estadounidenses oriundos fue de 3.5 por ciento. http://ampr.gs/2eZNVM9

 

Por otra parte, el impacto que tendría un decremento en la población migrante sería en primera instancia, en la economía, seguido de bajas tasas de población, considerando que las mujeres de los países desarrollados tienen tasas de natalidad menores, según American Action Forum. http://bit.ly/2kUgYjc

 

La relación entre migración y desarrollo no son dependientes, pero uno puede influir en el otro significativamente, para reducir la desigualdad y revertir los efectos negativos de las movilizaciones, tanto internas como internacionales, para así contribuir a la sostenibilidad y reducir los índices de pobreza.

 

Ciertamente, la migración no es una solución a los problemas de desarrollo, entre algunos efectos negativos se encuentran la dependencia a las remesas y la fuga de cerebros, además de propiciar el tráfico de personas y la esclavitud moderna.

 

No obstante, la migración no debe verse como un problema social o de seguridad, por el contrario, debe abordarse como una política pública de dimensiones globales que trae beneficios y retos por igual.

 

@OpinionLSR

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