Hay muchas ocasiones en que uno tiene que defenderse aunque no haya hecho nada. Pienso en alguna situación injusta en nuestro trabajo, en algún momento en que algún compañero nos haya acusado de algo que no hicimos, o bien, que cualquiera de nosotros haya estado en una posición donde por las acciones de la otra persona, hayamos sido nosotros los que “pagamos los platos rotos”. Y la pregunta es: ¿por qué sucede esto? ¿Por qué en nuestro trabajo alguien busca echarnos la culpa de algo que no hicimos? ¿Por qué en la escuela los niños culpan al otro de algo que estuvo mal ante los ojos de la autoridad? La respuesta más sencilla es: porque puede.

 

Porque se considera más fuerte y porque no quiere asumir la responsabilidad. Un compañero de trabajo buscará culparnos por algo que hizo mal, y en lo cual no tenemos nada que ver, porque es más fácil eso que reconocer su error y admitir lo que estuvo mal. Porque nadie quiere pagar el precio y porque no somos capaces de asumir nuestras propias consecuencias; porque en lugar de ver lo que está mal con nosotros, lo hacemos con el de enfrente (y esto no es nuevo, hasta en la Biblia lo mencionan varios episodios).

 

Pues bien, así mismo le pasa esto a México con Donald Trump y los “americanos”. ¿Qué hizo México para molestar al magnate y al país del norte? De manera activa y consciente, nada. Pero entonces ¿por qué lo hacen? La respuesta más sencilla es: porque pueden. Donald Trump ha levantado un movimiento de odio contra México porque puede, porque le conviene y porque cuando nos ataca es cuando más le aplauden y cuando más sube en las encuestas. Es la paradoja del sadismo del ser humano. ¿Por qué funcionaba el circo romano? Porque los seres humanos somos sádicos, aunque sea en lo profundo de nuestro ser. Allí está la raíz del autoritarismo rampante que está llevándose de calle las elecciones en Estados Unidos y que amenaza con gobernar a este país durante los próximos cuatro años.

 

Pero hay una manera de poner un alto: defendiéndose. No es igual que un niño haga “bullying” a un compañero desprotegido que nunca levanta ni un brazo para defenderse, que aquel que aunque sabe que lleva las de perder, al menos hace algo para no dejarse noquear. Pero hay que ser inteligentes. Yo le escuchaba decir a una persona en Washington hace tiempo que en Estados Unidos no respetan al que tiene la mayor autoridad moral, al que tiene dinero o al jefe. Respetan al que se defiende, al que contesta, al que no se deja. En este país uno no puede ni debe quedarse con los brazos caídos porque entonces, los adversarios no darán tregua.

 

En resumidas cuentas, México tiene que defenderse. Tiene que alzar la voz y los brazos y tiene que defenderse. Nuestro país está siendo usado como piñata electoral y nadie dice nada. Además, está comprobado que los dichos de Trump son falsos; que más del 90% de las cifras que balbucea en sus rallies (mítines) no son ciertos. Se equivoca profundamente sobre nosotros, sobre nuestro país y sobre lo que México representa.

 

¿Por qué nos echa la culpa a nosotros? Porque es más fácil culpar al vecino débil que asumir la propia responsabilidad ante los hechos. Porque no quieren darse cuenta de todo lo mal que están haciendo las cosas en muchos ámbitos (no necesariamente y exclusivamente desde el gobierno, sino también como sociedad) y es más sencillo voltear los ojos a otro lado que saber que hay una responsabilidad personal en ello. Y en buena parte también lo hacen porque México no dice nada.

 

Pero ya llegó el tiempo de defenderse, pero inteligentemente. Aquellos que sigan pensando que hay que esperar a que Trump sea presidente (o candidato) para alzar la voz, se equivocan. El magnate será muy probablemente el próximo presidente de Estados Unidos. Y nos va a seguir usando de piñata, que no quede duda. Luego entonces, México tiene que articular –y rápido– una estrategia de contención y de defensa. Y ésta tiene que correr en dos vías: legal y en la opinión pública. Pero de esto hablaremos en la siguiente entrega. Por lo pronto, bastaría con que nuestro país despierte y alce la voz. La defensa inteligente será la mejor defensa.

 

@fedeling

@OpinionLSR



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