El fin de semana pasado el Partido Revolucionario Institucional cumplió 88 años de edad, entre una de sus peores crisis de aprobación en su desempeño.

 

En la misma administración pasamos de la esperanza que trajo consigo las reformas estructurales en rubros políticos, económicos y sociales, a la desaprobación estrepitosa en alrededor de 2 puntos sobre 10, dependiendo de la casa encuestadora que califica el desempeño.

 

Entre las causas se encuentra la suma de factores, como la corrupción, la impunidad, la inseguridad que nos ha posicionado en el lugar 123 de 176 naciones, en el Índice de Percepción de la Corrupción 2016 en el mundo, publicado por Transparencia Internacional (Instituto Mexicano para la Competitividad, febrero 2017, recuperado de http://tinyurl.com/zmj9kk3).

 

A esto se suma un deficiente manejo de las finanzas públicas y la economía del país. Nada halagador resulta saber que de las 35 economías que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) nuestro país se encuentra en el último lugar.

 

Y no resulta honroso cuando esta medida coincide con el aumento de la deuda pública, a 51.9% del PIB del país (Forbes, marzo 2017, recuperado de http://tinyurl.com/hj2qlo2), sumado a un modelo tributario que descansa mayoritariamente en una base recaudatoria del 80% de la población y un 20% de empresas o corporativos, a quienes el modelo les devuelve multimillonarias sumas de dinero.

 

Otro de los elementos que la ciudadanía utiliza para medir el desempeño de la presente administración lo constituye, la forma en cómo hizo frente el gobierno federal a la crisis generada por el cumplimiento de las promesas de campaña del presidente norteamericano Donald Trump, lo que proyectó una especie de mensaje de debilidad y sin la firmeza requerida para responder en el mismo tono a las amenazas de su administración.

 

Cabe recordar que la doctrina Estrada, fue implementada por Genaro Estrada, quien fue Secretario de Relaciones Exteriores en el sexenio del presidente Pascual Ortiz Rubio, quien mediante un comunicado del 27 de septiembre de 1930, instruyó a los representantes de México en el extranjero, que ante la existencia de gobiernos extranjeros y actividades emanadas de ellos, México no se mostraría partidario de emitir juicios al respecto, ya que esta práctica se considera denigrante, en el principio de que menoscaba la soberanía de tales estados. Además, se establece que México tan sólo se limitará a mantener o retirar a sus agentes diplomáticos en otras naciones, así como aceptar o seguir aceptando, según se considere necesario, a representantes extranjeros.

 

Una de las más graves situaciones que el Congreso tuvo en sus manos, fue la sesión del 15 de diciembre de 1861, cuando la II Legislatura le otorgó facultades extraordinarias al presidente Benito Juárez, para hacer frente a la intervención francesa. Dijo su presidente, Vicente Rivapalacio: “La historia enseña que todas las naciones, para llegar a la reforma y a la verdadera civilización, han tenido que pasar por pruebas terribles y por dolorosos sacrificios, y muchas veces los pueblos más poderosos debieron tocar el borde del abismo y, sin embargo, pudieron salvarse por la fe y la unión entre sus hijos…”.

 

Cuando el 15 de mayo de 1867 las fuerzas Republicanas e Imperialistas acuerdan un alto al fuego, se presenta Maximiliano con sus generales Castillo y Mejía, ante el Gral. Ramón Corona, diciendo: "…General aquí tiene usted mi espada, ya no soy Emperador…". El general Ramón Corona le dice: "…Es usted digno de conservar su espada como hombre valiente, pero Emperador nunca ha sido…". Corona, le ofrece garantías en tanto llega el general en jefe, Mariano Escobedo. Mientras le esperan, al aire libre y bajo un intenso frío, el Gral. Corona comenta a Maximiliano: "…Está usted temblando, Maximiliano…”, quien responde: "…Sí, pero no de lo que usted cree, General…”.

 

En México, Juárez publicó el 15 de julio de 1867, un manifiesto de 2 cuartillas, que en su parte medular señalaba: “Que el pueblo y gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz…”.

 

La prensa en Europa elogiaba al primer presidente indio de México que derrotó al invencible ejército francés. En Italia, tal fue la admiración que Alessandro Mussolini profesaba por el presidente mexicano Juárez, que bautizó a su primogénito con el nombre de Benito, a quien el mundo conoció como El Duce, en la Segunda Guerra Mundial.

 

Sin duda alguna en el cumpleaños del PRI, toda la esperanza que había sido producida con motivo de las reformas estructurales de esta administración, cayó con motivo de las diversas crisis que se han presentado en esta administración.

 

@racevesj

@OpinionLSR

 

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