Si bien es cierto que la atención médica puede extender las probabilidades de supervivencia y mejorar el pronóstico ante una eventual enfermedad, son las condiciones sociales y económicas las que influyen mayormente en la salud poblacional.

 

La evidencia demuestra que la forma en que vivimos y dónde lo hacemos determina la calidad y la esperanza de vida, de ahí que las experiencias que vivimos tienen un impacto directo sobre el desarrollo y la salud.

 

La medicina por lo general adjudica la manifestación de las enfermedades a agentes infecciosos, deficiencias nutricionales o sustancias tóxicas, pero hay otros factores, relacionados a contextos específicos.

 

A las condiciones en las cuales una persona nace, crece, vive, labora, envejece y que determinan su posición en la jerarquía social, se le denomina Determinantes Sociales de la Salud.

 

Estas mismas condiciones producen inequidades en la salud debido a las disparidades presentes en la sociedad, por esta razón las estadísticas señalan que los pobres viven menos y enferman más que los ricos.

 

De acuerdo con cifras de la ONU, el año pasado, la mayoría de las personas habitaban en entornos urbanos, como reflejo de la inequidad sistémica, donde las normas, políticas y prácticas sociales toleran o favorecen la distribución inequitativa del poder, la riqueza y los recursos sociales. http://bit.ly/2mQVjeL

 

Es entonces que nos encontramos con mayor presencia de cadenas de comida rápida que parques, incluso estudios señalan cada vez más que el estrés crónico es un fenómeno de salud emergente, una condición médica más que un problema social, resultado de una posmodernidad que no sólo hace de los individuos consumistas, sino también consume a estos mismos dentro del sistema.

 

Un estudio del centro de investigaciones Rand encontró una correlación entre la inversión en bienestar social y mayor salud, cuando se invierten en programas que benefician la calidad de vida de los habitantes, se reduce la carga económica para los sistemas de salud. http://bit.ly/2mj6xZZ

 

Con esta evidencia, además de otras investigaciones, la política en materia de salud se ha ido reformando con los años, anteriormente la prioridad era la provisión de atención médica y su financiamiento, ahora se trabaja en otros programas adicionales, aunque el acceso universal a la atención médica, también es un determinante social de la salud

 

Los determinantes sociales son diversos, y se pueden agrupar por la posición social, que incluye género, educación, raza, empleo, ingreso y cohesión social; por los determinantes intermedios, como los factores psicosociales, biológicos, ambientales, y de acceso a salud, vivienda, transporte y saneamiento; así mismo, involucra todo el contexto socioeconómico y político.

 

Sí se pretende ejercer un cambio real y sustancial, las políticas para mejorar la salud requieren de la participación de diversos sectores, pero sobre todo de cuestionar las disparidades presentes en una sociedad donde las diferencias en salud se construyen desde lo social. El racismo, la discriminación, la marginación, la estigmatización y la segregación, sólo favorecerán situaciones que pongan en desventaja a una persona, y por ende, sus probabilidades de padecer enfermedades serán mayores. El cambio está en atender “las causas de las causas”.

 

@OpinionLSR

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