Intentar “medir” la violencia y criminalidad es una tarea compleja, que se torna más difícil aún al hacerlo a través de las fuentes de información disponibles, tanto aquellas que provienen de fuentes oficiales, como no gubernamentales.

Las fuentes oficiales son las que más diferencias sustantivas representan en torno a la unidad de análisis considerada, así como en el proceso de sistematización de los antecedentes, conforme a aspectos institucionales que son relevantes en su funcionamiento.

Por ello, suele aplicarse para subsanar estas deficiencias la aplicación de encuestas de victimización, que intentan reconstruir el nivel real de hechos delictivos, incluyendo los que no se reportan a la autoridad (la llamada “cifra negra”).

Sin embargo, esta bifurcación en los mecanismos para medir la violencia y criminalidad ha provocado un constante debate, debido a que se reflexiona en torno al uso y al alcance de las metodologías e instrumentos aplicados, y se cuestionan las fuentes de información disponibles.

Por estas razones la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, ha señalado que:

“El homicidio constituye uno de los indicadores más completos, comparables y precisos para medir la violencia.[1]

Una muestra clara de lo ahora expuesto es la tergiversación que desde algunas instancias públicas se ha dado a la información revelada por Semáforo Delictivo y Alto al Secuestro, que pretende sostener una percepción muy distinta a la realidad que se vive en el país o algunos estados.

En el caso del estado de Guerrero, por ejemplo, la organización Alto al Secuestro, señala que este ilícito disminuyó un 26.83% en el primer trimestre de este año, en comparación con el mismo trimestre de 2016; del mismo modo la organización Semáforo Delictivo ubica al Estado de Guerrero en el lugar 15 de incidencia en los casos de extorsión.

Sin embargo, esta última organización, con evidente prestigio, obtiene su información de la siguiente manera:

“Semáforo Delictivo es un proyecto social ciudadano para la paz en México. Se alimenta de denuncias ciudadanas valientes y de esfuerzos de transparencia de autoridades responsables. Promovemos el buen gobierno mediante la presión ciudadana organizada e informada.”

Esta misma organización ha señalado que existen delitos que no se denuncian por temor, desconfianza y otras razones, a lo que llama cifra negra, Semáforo Delictivo retoma los datos de la ENVIPE de 2015, reflejando que Guerrero tiene el primer lugar en cifra negra:

Como puede observarse, la incidencia de la cifra negra es mayor en los delitos de extorsión, violación y secuestro, por ende, si las estadísticas para medir la comisión de estos delitos se basa en las denuncias presentadas, se hace evidente que la criminalidad de estas conductas delictivas no ha disminuido, lo que si se ha constatado es la pérdida de credibilidad de las instituciones, lo que ha orillado a que los ciudadanos ya no denuncien por miedo, falta de confianza en las instituciones y porque consideran, incluso, que es perder el tiempo.

En varias regiones de Guerrero la extorsión, tanto la macro como la micro extorsión, se ha convertido en una auténtica epidemia, el llamado "cobro de piso", que lo mismo golpea a grandes empresarios que a la señora que vende jugos o tamales, los delincuentes agarran parejo sembrado pánico y psicosis social.

Sin embargo, la gente se niega a denunciar por temor a represalias de los delincuentes coludidos con algunas autoridades, esta falta de denuncias se ha intensificado con el nuevo sistema acusatorio penal, en el que el delito de extorsión no está incluido en el catálogo de delitos que ameritan prisión preventiva en forma oficiosa, motivo por el cual los ciudadanos no quieren volver a encontrarse a los criminales en la calle, se sienten totalmente desprotegidos y optan por no denunciar incrementando la cifra negra.

Al cruzar las denuncias por extorsión con la cifra negra de este delito, que es la más alta, queda claro que las denuncias no son suficientes para medir la dimensión real de ese delito. Esta afirmación se sustenta si comparamos el número de homicidios que se han registrado en Guerrero, siguiendo con la misma entidad federativa, donde además, la cifra negra en este delito es la menor con relación a los otros ilícitos penales, por lo que resulta el indicador más certero para medir la violencia y criminalidad, tal y como lo ha señalado la UNODOC.

La violencia criminal y la realidad de la delincuencia no se puede medir únicamente con las denuncias que se presentan ante el ministerio público, las averiguaciones previas o las carpetas de investigación abiertas, se tienen que utilizar otros instrumentos para tener una valoración más apegada a la realidad.

Por tal razón pretender que el delito de extorsión disminuye porque hay menos denuncias es una ficción, una quimera que una autoridad que en realidad quiera resolver la criminalidad debe tomar en consideración con responsabilidad y seriedad.


[1] UNODOC Estudio mundial sobre el homicidio. Resumen ejecutivo. 2013.





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