La venta de una corporación mediática del rango de “Grupo Expansión” –confirmada apenas el viernes pasado- no será un evento aislado en un panorama incierto para todo tipo de medios de comunicación, incluso los digitales. El futuro inmediato del espectro mediático es incierto, convulso y con pocas buenas noticias para dueños y editores.

El “Grupo Expansión”, cuyo presidente actual es Manuel Rivera, fue adquirido en una cifra no difundida por el Grupo Southern Croos -que dirige en México César Pérez Barnés-, un fondo de inversión que según reportes del sector financiero, opera una reserva de 1,700 millones de dólares para proyectos en América Latina, donde posee inmobiliarias, cadenas farmacéuticas, cines, cervecerías y otras líneas empresariales sólo identificadas por el hecho de que son rentables, y pueden serlo más. A eso se dedican los fondos de inversión, no a hacer periodismo ni  a consolidar medios.

“Grupo Expansión” edita 17 revistas, con un tiraje anual de 12 millones de ejemplares, y 11 portales (que en los últimos años entraron a competir con el diario “El Universal” por la supremacía de usuarios de sitios informativos en internet). En 2013 tuvo ventas por 67 millones de dólares, el 2% del total de ingresos de su anterior dueño, el grupo norteamericano Time, Inc., el cual sufre el debilitamiento propio de todo medio que gravite esencialmente en proyectos impresos. 

Pese a reportes institucionales y entrevistas amables de los protagonistas, en la industria se anticipan ya nubarrones tras esta operación. Los nuevos propietarios han reclutado a un alto ejecutivo del Grupo Multimedios Estrella de Oro, que preside Francisco González padre, para desempeñarse como director adjunto del “Grupo Expansión”, lo que disminuirá el papel de Rivera y seguramente provocará la salida de un número importante de funcionarios, editores y periodistas.

En otro ámbito, hace apenas 20 meses, a finales de 2013, se concertó la venta del diario “El Financiero” por parte del empresario Manuel Arroyo, presidente de la compañía Comtelsat. Este atrajo la percepción de que surgía un poderoso consorcio orientado a jugar en las grandes ligas, pero esta posibilidad se ha ido desmoronando aceleradamente.

“El Financiero”, fundado por Rogelio Cárdenas padre en octubre de 1982, arrastraba al momento de su venta una deuda fiscal de 250 millones de pesos y adeudos por al menos otros 100 millones de pesos a proveedores y trabajadores.  Según el acuerdo de compra, el nuevo dueño asumía los pasivos y pagaría a la familia propietaria, encabezada por la señora María del Pilar Estandía, una cantidad no revelada, que cubriría mediante pagos parciales.

Pese a que la Secretaría de Hacienda, a cargo entonces del ahora senador panista Ernesto Cordero, apoyó a Arroyo en sus gestiones ante “El Financiero” y luego le condonó una porción clave de los impuestos pendientes, el nuevo dueño acumula nuevas deudas ante el gobierno y otros acreedores, e incluso suspendió los pagos a la anterior propietaria. 

En el sector se asegura que Arroyo cuenta con el estímulo del secretario de Hacienda, Luis Videgaray. Pero o no hay tanto apoyo, o éste no ha sido suficiente para reflotar al diario, ni para forjar un proyecto que hasta hace unos meses se presentaba como sólido aspirante a competir en la licitación de nuevas cadenas de televisión.

La incertidumbre en el escenario mediático alcanza al espectro de proyectos en internet, donde el flujo publicitario no sólo no ha crecido sino que debido a innovaciones tecnológicas, exhibe estancamiento y amenaza aun con disminuir.

Diarios con presencia sólida en internet exhiben una lenta capacidad de innovación ante el cambio de patrones de consumo por parte del público y de exigencias de los anunciantes. El escenario se agrava por el paulatino arribo a México de agencias concentradoras (como Google, Smart Clip o Yahoo!) de espacios publicitarios en decenas o cientos de portales, conocidas como DSP. Apoyadas en diversas tecnologías como la Subasta en Tiempo Real (RTB por sus siglas en inglés), pueden colocar un anuncio simultáneamente en múltiples portales, a precios muy por debajo del mercado actual.

Frente a ello, medios como “Milenio” están reestructurando sus políticas de comercialización, armando “paquetes” con sus portales y su canal de noticias. “El Universal” depuró a su antiguo equipo en el campo digital y busca fortalecer su músculo comercial. El portal “Animal Político”, fundado en México en 2010 por el periodista colombiano Isaac Lee, cedió participación accionaria y operación administrativa a la empresa editora del diario gratuito “MásxMás”, cercano a la familia Salinas Pliego, de Televisión Azteca.

La convulsión del espectro mediático no deja fuera a la radio y la televisión, cuyo marco jurídico acaba de ser reformado por el Congreso, lo que entre otros alcances, derivará en la aludida licitación de al menos dos cadenas de televisión digital, la compra apresurada de empresas de televisión restringida por parte de Televisa –por el polémico artículo 9 transitorio de la ley reglamentaria-, y la anunciada desincorporación de activos por parte de Telmex, lo que le debe permitir a Carlos Slim ofrecer televisión por cable en el término de un año.

Todo esto sería suficiente para imponer un reacomodo en el campo de la radiodifusión y las telecomunicaciones, pero a ello se pueden agregar el impacto que traigan en el corto plazo acciones de inconstitucionalidad por parte de legisladores inconformes –como ya ocurrió con la llamada “Ley Televisa”-, así como controversias constitucionales y múltiples demandas judiciales.

El destino de ello es incierto, como los es el porvenir todo del sector de los medios.

 

Comentarios: robertorock@lasillarota.com



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