Tres temas dejaron de abordarse por parte del Senado de la República al cerrar el periodo ordinario de sesiones, por severas resistencias e intereses creados: la obligatoriedad para los servidores públicos de dar a conocer abiertamente y en forma periódica su declaración patrimonial, de intereses y fiscal (la llamada 3 de 3), la adopción del mando único policial y la legalización de la mariguana con sus propias limitaciones. Evidentemente los partidos hegemónicos, PRI, PAN y PRD, han venido frenando, cada uno a su manera, el abordaje de estos temas. También está congelada en el Senado la nueva ley de juegos y sorteos que fue aprobada con un amplio consenso en la legislatura pasada.

 

El PRI y sus aliados se oponen a una verdadera reforma anticorrupción y a favor de la transparencia bloqueando la famosa y necesaria opción de 3 de 3. El PAN y el PRD, no todos pero sí la mayoría de sus legisladores, bloquean el mando único y la policía estatal única por los intereses creados que defienden en muchas corporaciones municipales corruptas y coludidas con la delincuencia, evidentemente se cobijan en un falso federalismo y en el discurso de defensa del municipio libre para frenar esta reforma. De igual manera, ciertos legisladores del PAN ligados a sectores conservadores frenan las reformas para permitir con ciertas características la legalización y despenalización de la mariguana.

 

En ese tenor en los últimos días ha cobrado mayor fuerza la necesidad de incluir en la discusión sobre la nueva política de drogas el tema de la legalización de la amapola con fines medicinales. Tema que ha sido abordado por el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, pero cuya iniciativa para reformar el código penal federal y la Ley General de Salud fue presentada por la fracción parlamentaria de Movimiento Ciudadano en el Congreso de la entidad, para que a su vez la legislatura local la presente, en ejercicio de su derecho de iniciativa, ante el Congreso de la Unión.

 

Hay razones sobradas para dejar de lado el conservadurismo y los prejuicios y entrar a legislar sobre el cultivo para uso medicinal de la amapola, junto con el tema de la mariguana. No puede haber apertura para un tópico y cerrazón para el otro, cuando es claro que la política prohibicionista en materia de drogas ha sido un fracaso. Basta revisar las muertes, la violencia, los desplazados internos, la desaparición forzada para darse cuenta del saldo de violencia y destrucción que este enfoque ha generado.

 

En la exposición de motivos de la iniciativa que presentamos señalamos: "...grupos del poder fáctico vieron en las drogas un gran negocio... México ha dedicado varias décadas a servir el consenso punitivo. Desde los años setenta con la Operación Cóndor, orientada a la erradicación de cultivos mediante el uso de antidefoliantes como el paraquat, hasta la última campaña de la guerra contra el crimen emprendida por el gobierno del presidente Calderón, la persecución de las drogas en México no ha sido sino una historia interminable de violencia y corrupción. Los frutos de más de medio siglo de persecución de las drogas en México no podrían ser más amargos: una epidemia de inseguridad, violencia y corrupción institucional, incapaz de contener o reducir el flujo de enervantes hacia el estable mercado estadunidense.

 

Los resultados mexicanos en detenciones, decomisos o capturas de capos son notables. La irrelevancia de esos logros ante lo buscado, también. Todas las operaciones policiacas, todas las detenciones, campañas y muertes, no han reducido el flujo internacional de narcóticos prohibidos.

 

La Comisión Europea calcula que hay en el mundo un millón de presos por delitos vinculados a las drogas y, sin embargo, el mercado ilegal sigue tan estable como siempre… Los costos locales, en cambio, han sido elevadísimos. Por ejemplo, en corrupción institucional.

 

Los años recientes registran la ola mayor de compra y corrupción de gobiernos y policías locales. Las actividades del narcotráfico se han extendido a 19 de los 32 estados de la República, cinco de los cuales viven condiciones de inseguridad y violencia que hacen correr por el mundo la imagen de México como un Estado fallido.[1]

 

De 2006 a 2009 se duplicó el número de arrestos por crímenes vinculados al narcotráfico: 115 mil 487 detenidos, contra 58 mil en todo el gobierno de Vicente Fox (2000-2006) y 64 mil en el de Ernesto Zedillo (1994-2000). Hablamos de 237 mil detenidos en 16 años, la mitad de todos los presos de Estados Unidos y la cuarta parte de los del mundo por “delitos contra la salud”.

 

Los homicidios merecen nota aparte. Desde 1990 hasta 2007 la tasa de homicidios de México no había hecho sino descender. Había 20 homicidios por cada 100 mil habitantes en 1990 y ocho homicidios por cada 100 mil en el año 2007. La espiral de violencia desatada desde entonces por la guerra de las drogas en México hizo subir la tasa. Según la ONU, en el año 2009 la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes era de 12, el doble que Estados Unidos, pero la mitad que Brasil, la tercera parte que Colombia, la quinta parte que Guatemala.[2]

 

La intolerancia y prohibicionismo incorporado en nuestra política gubernamental sobre el uso de drogas, luego de más de medio siglo, no han logrado erosionar ni su oferta ilegal ni su demanda. Los defensores de la prohibición, sostienen que el consenso punitivo ha frenado la expansión del mercado en los países consumidores, logro no nimio. Pero es un hecho que no lo ha reducido, como era su propósito.

 

Otra de las consecuencias no buscadas que ha heredado la prohibición de drogas en México, es la limitación de la oferta de los medicamentos derivados del opio, los cuales son utilizados como analgésicos para combatir el dolor que supera el umbral de acción de los calmantes tradicionales. Al respecto, OMS, ha sostenido que los medicamentos derivados de los opiáceos como la morfina, la oxicodona, el fentanilo y la buprenorfina resultan más eficientes que los analgésicos comunes como el paracetamol o los fármacos antiinflamatorios no esteroideos en el tratamiento del dolor moderado a intenso[3].

 

Sin embargo, los beneficios terapéuticos de los medicamentos derivados del opio no han logrado superar las barreras impuestas por el consenso punitivo del uso de drogas, abonando al desabasto mundial de medicamentos contra el dolor[4].

 

Cabe señalar que la propuesta vertida de modificación al marco normativo para regular el cultivo de papaver somniferum o adormidera es factible aún y cuando México sea parte desde 1977, de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes. La propia Convención deja espacio para que cada Estado parte, decida si la prohibición de ciertos cultivos es la medida más adecuada para proteger la salud pública y evitar el tráfico ilícito.

 

Con ello, existe la posibilidad jurídica para que nuestro país legisle para regular el cultivo y producción de materias primas, importación y exportación de medicamentos derivados del papaver somniferum o adormidera.

 

Por otra parte, la regulación del cultivo de amapola presupone beneficios económicos para Guerrero y otros estados productores de la siembra de la adormidera. Las condiciones económicas, geográficas y físicas de Guerrero, lo convierten en el más importante productor de amapola y de goma de opio ilegal en nuestro país, debido a lo accidentado del terreno, al escaso desarrollo y marginación que se vive en muchos de sus municipios.

 

Con la legalización de la siembra de amapola, es esperable que se generen beneficios económicos para los agricultores que la cosechen, asimismo se prevé que la producción se realice en lugares donde ya existe un conocimiento su producción, genere un aumento de empleos y de las rentas que se generen por esta nueva actividad lícita. De esta manera se impacta además en los ingresos de los grupos criminales vía la alteración del precio de la materia prima: la goma de opio o la resina de la amapola. Así, la legalización del cultivo de amapola permitirá que los campesinos tengan otras opciones para colocar sus productos en el mercado alejados de las organizaciones criminales".

 

Todo lo expuesto entre comillas es parte de la exposición de motivos que presentamos para legalizar la amapola con fines medicinales. El documento completo lo pueden consultar en ricardomejia.mx

 

El Congreso de la Unión, y en especial el Senado de la República, deben dejar de lado el conservadurismo y el prohibicionismo extremos que tanto daño le han hecho al país en materia de política contra las drogas, y modificar la legislación para darle un giro a ésta política y terminar con tanta violencia asociada al narcotrafico.

 

México y estados como Guerrero no se pueden seguir desangrando, mientras los criminales lucran con el narcotráfico derivado de la miopía del prohibicionismo.

 

@RicardoMeb

@OpinionLSR

 

[1] Eduardo Guerrero. Los hoyos negros de la estrategia contra el narco. Nexos. Agosto. 2010.

[2] Fernando Escalante. Homicidios 1990-2007. Nexos. Septiembre 2009. UNODD. op. cit., 2010.

[3] Escalera Analgésica de la Organización Mundial de la Salud.

[4] Según la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, existen 5,500 millones de personas (tres cuartas partes de la población mundial) no tienen acceso a medicamentos contra el dolor.



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