Entre las problemáticas que enfrentan los espacios de readaptación social, sobresale la sobrepoblación, el hacinamiento y las malas condiciones higiénicas de las instalaciones.

México cuenta con 420 centros penitenciarios, de los cuales 15 están bajo la jurisdicción federal, 11 están en la Ciudad de México, 303 corresponden a los gobiernos estatales y 91 a los municipales.

De acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el 50% de las quejas en los centros penitenciarios corresponden a serias violaciones a la protección de la salud de los internos. http://bit.ly/2pWcQ48

La mayoría de las debilidades de los servicios de salud al interior de los sistemas penitenciarios es la ausencia de personal médico, carencia de insumos y medicamentos.

Persiste una insuficiencia en la atención, educación y capacitación del personal técnico que labora en los centros de reclusión, tanto en la atención psicológica como médica dirigida a los reclusos.

Incluso se desconoce con exactitud la dimensión de las personas con discapacidad psicosocial, por lo cual hay un gran número de personas que no cuentan con la debida atención de salud mental que garantice un tratamiento acorde a sus necesidades.

Al respecto de la alimentación, se ha detectado el uso de ingredientes caducos o de mala calidad, además de ser porciones insuficientes, por lo que las deficiencias nutricionales son muy frecuentes en los reclusorios.

Por otra parte, los centros de detención migratoria no se encuentran lejos de la misma situación. Con el aumento de las deportaciones durante la pasada administración del presidente Barack Obama y la actual de Donald Trump, ha provocado un incremento de la población inmigrante en estas estancias provisionales.

Las afecciones de salud que se presentan con frecuencia entre los migrantes y refugiados son lesiones accidentales, hipotermia, quemaduras, accidentes cardiovasculares, complicaciones del embarazo y parto, así como diabetes e hipertensión, según la Organización Mundial de la Salud. http://bit.ly/2rhg8Tk

En un análisis realizado por la asociación civil INSYDE, se encontró que dentro de las primeras ochos horas de la detención debe haber un chequeo médico, no obstante, no se realiza el debido proceso, por lo que no hay una detección y tratamiento de los problemas de salud que lleguen a presentar. http://bit.ly/2pYvcAO

Lo mismo sucede en algunos de los centros de detención migratoria en Estados Unidos, donde la atención médica presenta demoras y el personal no tiene la preparación para atender los casos que se presentan en esta población en particular.


Incluso un reporte de Human Rights Watch reveló que hubo muertes innecesarias por la negligencia en estos espacios. Entre los vacíos legales y la disponibilidad de un presupuesto de atención a los migrantes, el sistema está sobrepasado y miles de personas padecen las consecuencias.

Tanto en México como en Estados Unidos, ya sea en los centros penitenciarios o los centros de detención migratoria, el tema de los derechos humanos en los espacios dedicados a la reinserción social se ha tornado en una crisis que viola e impide el acceso a garantías básicas como la salud mental, física y alimentaria. El cambio viene de restructurar la operación de los centros, desde el fortalecimiento de los sistemas de salubridad hasta la humanización del sistema de justicia, y sobre todo, de quienes la imparten.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación.

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