Después del tráfico de drogas y de armas, la trata de personas es el tercer delito que más ganancias reporta a la delincuencia a nivel mundial. Guerrero, según estudios de la ONU, es una de las entidades de mayor incidencia de este delito en nuestro país, los municipios de Cochoapa el Grande y Metlatónoc presentan un alto índice de incidencia en trata de personas, bajo diversas modalidades tales como la venta de mujeres para matrimonios obligados, bajo el argumento de los usos y costumbres de la zona.

 

Las regiones Acapulco, La Montaña y la Costa Chica encabezan la comisión del delito de trata de personas; la organización para los derechos humanos Tlachinollan ha denunciado que en la región de La Montaña bajo el criterio de sus usos y costumbres, las jóvenes son vendidas a cambio de una dote, un comercio que propicia la violencia familiar a decir del organismo; otro ejemplo es la venta de niñas que en Cochoapa El Grande, Metlatónoc, Atlixtac y Acatepec presentan una alta incidencia.

 

En México son aún incompatibles las leyes estatales con la normatividad general en materia de trata de personas, por lo que su persecución y prevención son todavía ineficaces. Frente a esta situación, promovimos en el Congreso local guerrerense una ley que retome lo que dice la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar Los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos delitos, pero también lo que dicen los organismos de derechos humanos y la propia ONU sobre este tema; estas son las leyes que demandan de un tratamiento urgente en materia de derechos humanos, la trata de personas es uno de los delitos más lacerantes y ruines que se presentan con una alta frecuencia en la entidad. Resulta obligatorio poner fin a la cadena de impunidad.

 

La iniciativa de ley presentada en días pasados en Guerrero, puntualiza el amplio catálogo delictivo relacionado con esta práctica: esclavitud, explotación sexual, laboral, trabajos forzados, mendicidad forzada, la utilización de menores en actividades delictivas, matrimonio forzoso o servil, además, se tipifica el tráfico de órganos, células, tejidos, la experimentación biomédica ilícita en seres humanos. En el caso de prostitución ajena o explotación sexual se tipifica que aquel que se beneficie de cualquier actividad sexual remunerada mediante la violencia física, abuso de poder, aprovechamiento de vulnerabilidades, amenazas y cualquier tipo de abuso de procedimientos legales que provoquen un sometimiento de la víctima.

 

De acuerdo al Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, componente del Protocolo de Palermo, del cual México convino en el año 2003, este instrumento internacional compromete a nuestro país a combatir la trata de personas, protegiendo y asistiendo a las víctimas de este delito y promoviendo cooperación entre los estados.

 

En la propuesta de ley para Guerrero no solamente se describe la trata de personas como se ha configurado de manera tradicional sino también otra modalidad relacionada con el trabajo forzado en actividades relacionadas con la delincuencia organizada y la posibilidad de otros perfiles con base en la incidencia de nuevas herramientas que pueden ser usadas por los tratantes, como el Internet.

 

En la nueva legislación, se hace un especial énfasis en la capacitación especializada para servidores públicos, en la detección e identificación de víctimas, así como en estrategias para evitar su criminalización y la violación a derechos humanos por parte de las instituciones de persecución del delito. Se prevé además el resarcimiento y reparación del daño, por ello, cuando una persona sea declarada penalmente responsable de la comisión de los delitos previstos en esta nueva Ley, el Juez deberá condenarla al pago de la reparación del daño a favor de la víctima u ofendidos, en todos los casos.

 

En la Montaña de Guerrero, la marginación y pobreza extrema orilla a algunos indígenas nahuatlecos, mixtecos, amuzgos y tlapanecos a vender a sus hijos menores de edad; otros son robados y los padres no pueden reclamarlos “por falta de papeles”, además de que muchos “desaparecen” en la búsqueda de mejores condiciones de vida.

 

A lo largo de los últimos años se ha dado una discusión sobre las dimensiones que este delito tiene en México. De manera infortunada no se ha logrado construir un sistema nacional de información sobre el tema, y ni las autoridades ni la sociedad civil han logrado consolidar instrumentos de medición que proporcionen información cuantitativa en la materia, sin embargo, aunque que no existe un registro oficial ni de ninguna otra clase, por las escasas denuncias ante organismos no gubernamentales como el Centro de Derechos Humano de La Montaña Tlachinollan, se sabe que muchos de esos niños desaparecidos terminan reclutados para la pizca de jitomate en Sinaloa, como víctimas de las redes de prostitución infantil o como esclavos domésticos.

 

Por otra parte, de acuerdo con la Coordinación Técnica del Sistema Estatal del Registro Civil, en Guerrero hay poco más de 300 mil personas que no tienen acta de nacimiento ni otro documento para identificarse. De esa cantidad, 60% son niños y 40% adultos. Por lo tanto, poder acreditar ante la autoridad la “ausencia” de la persona resulta prácticamente imposible lo que corta de tajo la acción de la justicia.

 

Según cifras de la Oficina de las Naciones Unidas para el Control de las Drogas y la Prevención del Delito, México está catalogado como fuente, tránsito y destino para la trata de personas, para los propósitos de explotación sexual comercial y del trabajo forzado, siendo los grupos más vulnerables y víctimas de este delito las mujeres, los niños, las personas indígenas y los migrantes indocumentados. La UNICEF ranckea a Cancún y Acapulco como los líderes a nivel mundial en explotación sexual infantil, a su vez el Reporte de Trata de Personas 2014 del Departamento de Estado de Estados Unidos confirma las cifras.

 

El día de hoy, el mundo atestiguó que el Vaticano celebró la llamada cumbre de jueces donde se discutió y analizó diversas propuestas y esquemas para poner fin a este tipo de esclavitud moderna; este evento fue impulsado por el propio Pontífice encabezando este esfuerzo mundial con el propósito de combatir con todos los medios posibles las diversas formas de esclavitud moderna, la trata de personas, el trabajo forzado, la venta de órganos y el crimen organizado.

 

No es para echar las campanas al vuelo pero que se abra este espacio en el debate mundial permite acercarnos a un marco de respeto a los derechos humanos de las víctimas reales y potenciales de este crimen que mantiene a México y a Guerrero alejados de un piso mínimo de igualdad y justicia.

 

@RicardoMeb

@OpinionLSR

 



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