Ya no es ninguna novedad decir que en el Estado de México se juega mucho más que la renovación del gobierno estatal.

 

No es nuevo que las del Estado de México, serán unas elecciones que determinarán en buena medida el resultado de la contienda presidencial del 2018.

 

Lo nuevo, en todo caso, es conocer la estrategia de cada uno de los cuatro partidos en contienda –los cuatro principales claro-, y la eficacia de cada una de esas estratagemas.

 

Así, por ejemplo, sabremos si los estrategas de Alfredo del Mazo son capaces de ganar la atención de los electores, al populismo desbordado de Andrés Manuel López Obrador, quien es el verdadero candidato, el personaje a vencer y el principal promotor de votos a favor de una mujer que no es más que títere de los intereses electoreros de AMLO. Nos referimos, como sabe a la señora Delfina Gómez.

 

Conoceremos la capacidad de comunicación de un puñado de estrategas de Alfredo del Mazo quienes dejan ver que el abanderado tricolor al Estado de México, mostrará una cara distinta a la de su antecesor, Eruviel Ávila.

 

Es decir, que existen indicios de que Alfredo del Mazo haría una campaña crítica de aquellos aspectos en los que Eruviel Ávila es más cuestionado.

 

Sin embargo, se equivocan quienes suponen la existencia de una ruptura entre Del Mazo y el gobernador saliente, Eruviel Ávila.

 

Conoceremos la capacidad de recuperación y regeneración de la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, quien conoció la derrota en 2012 gracias a una desastrosa campaña.

 

¿Será capaz, la señora Vázquez Mota, de remontar las fallas de su candidatura en 2012?

 

¿Sus estrategas entenderán las fallas, los errores y las omisiones?

 

Es evidente que la señora Vázquez Mota tiene reales posibilidades de triunfo. Sin embargo, parece que está cometiendo el mismo error que en 2012; convertir al PRI en su principal enemigo. No entiende que el adversario para el PAN y para el PRI se llama Morena.

 

Y en el caso del PRD y de su candidato Juan Zepeda, es evidente que sólo harán una campaña testimonial. ¿Qué quiere decir eso?

 

Que los amarillos no tienen ninguna posibilidad de triunfo, que el PRD está en la lona, que las peleas protagonizadas por las tribus casi le cuestan el registro y, por tanto no pasará de una votación de 10%.

 

Lo curioso, sin embargo, es que en el Estado de México, igual que a nivel federal, el PRD podría convertirse en el fiel de la balanza. ¿Eso qué significa?

 

Que esa votación entre seis y diez por ciento de los perredistas podría ser la clave para la victoria del PRI del PAN o de Morena.

 

Al tiempo.

 

@RicardoAlemanMx

@OpinionLSR

 

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