México y Trump

 

La reacción pública mexicana ante las posiciones delineadas por Donald Trump y sus demandas ha sido tranquila, mas allá de las propuestas de boicot a productos estadounidenses.


Las expresiones de rechazo se han dirigido mas bien contra el mandatario estadounidense y sus políticas, y se han reflejado, por ejemplo en boicots a las compras en Estados Unidos, aunque también podrían deberse al encarecimiento del dólar. De creer un recuento, en algunos poblados fronterizos las ventas se han desplomado hasta en 80 por ciento.


Algunas de las proposiciones, de hecho, son tan contraproducentes como las absurdas posturas adoptadas por algunos estadounidenses contra establecimientos o productos mexicanos en Estados Unidos.


Boicotear Starbucks o Ford o Walmart o Coca Cola suena bien, satisfactoriamente patriótico. Pero en el caso de Starbucks de México los concesionarios son mexicanos y bueno, la matriz es una de las empresas que ha expresado oposición pública a algunas medidas de Trump, específicamente respecto a temas migratorios.


Pero si bien Ford podría ser un caso mas claro, la realidad es que buena parte de lo que venden en México es de producción mexicana, hecha por mexicanos en plantas mexicanas.


Que sus directivos sean excesivamente prudentes es otro cantar.


Walmart es igualmente complicado. Ciertamente no es el nombre mas amado ni en México ni en Estados Unidos pero sus empleados en México son mexicanos.


¿Y CocaCola? Bueno. Personalmente no he probado uno de esos refrescos en los últimos 26 años. No los extraño. Pero la embotelladora en México es una concesionaria con capital mexicano que usa productos mexicanos.


Sería tanto como si los estadounidenses boicotearan la cerveza Corona, que es propiedad de la mayor empresa cervecera del mundo, la estadounidense Anheuser Bush, en la cual hay a su vez capitales de origen mexicano.


O, por usar otro ejemplo, si dejaran de usar los productos de una empresa que se llama Sara Lee, que es el equivalente estadounidense de los pastelillos Marinela y que como estos es propiedad de una empresa de capital mexicano, la Bimbo.


Y viene esto a cuento también porque hasta donde se sabe hay, si acaso, pocos testimonios de ataques personales contra estadounidenses radicados en México. Hay unos dos millones mayormente en provincia sin que el comprensible nerviosismo por las reacciones contra las barbaridades de Trump y sus seguidores haya creado problemas reales hasta ahora.


Hay que decir que es posible que entre ellos haya algún partidario de Trump, pero ese es su problema. La gran mayoría son pensionados o artistas y que en su mayor parte no son ni fueron "trumpistas". Y si lo son, mientras respeten al pais donde se encuentran, tampoco importa.

 

@OpinionLSR


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