La renegociación, la oportunidad

 

La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es un hecho inevitable, pero también una oportunidad.

La ya inminente llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su retórica anti TLCAN han sido en parte la causa de vaivenes en la economía mexicana, ante la idea de que los Estados Unidos pudieran retirarse del tratado.

 

Pero si esa retirada sería un golpe brutal, si llegara a ocurrir, la realidad es que no es ni de lejos algo tan simple de hacerse o sin costo para los Estados Unidos. Más aún, es evidentemente una postura de negociación para tratar de obtener las mayores ventajas a cambio de las menores concesiones posibles.

 

Hay que tomar en consideración que se habla no sólo de un político populista, sino de un empresario de bienes raíces de Nueva York que aprendió de abogados vinculados con la mafia, como el macartista Roy Cohn, y en algún momento debió negociar -a sabiendas o no- con sindicatos ligados con aquella.

 

Pero al mismo tiempo no es un tonto. Ignorante tal vez, pero tonto no. Ningún gobierno estadounidense va a tratar de empujar a Canadá o México fuera de su órbita, tanto por razones económicas -hoy significan 14 millones de empleos en Estados Unidos y un intercambio comercial superior a los 1,500 millones de millones de dólares- como por razones estratégicas y geopolíticas.

 

Con todas sus quejas y sus chillidos, la realidad es que las fronteras de Estados Unidos están mayormente seguras. Ciertamente no del crimen, pero hasta ahora de la llegada de terroristas. Los actos terroristas realizados hasta ahora en ese país han sido sobre todo acciones de personas que llegaron por avión, con visados, desde Europa o Asia o bien de personas traducidas o nacidas en los Estados Unidos.

 

Y eso es en buena medida gracias a México, con todos sus problemas.

Pero hay que recordar que la existencia de una amenaza externa, representada por los inmigrantes indocumentados o por fronteras "porosas", es la razón de ser, de existir y de cobrar para una parte de agencias policiales estadounidenses. Es lo más simple. La teoría, aun por comprobarse en este caso, es que las rutas usadas por traficantes de drogas y de personas puede ser usada también por terroristas. 

 

La palabra clave es "puede" como "tal vez", "quizás", y no ha pasado, aunque hay que reconocer que eso no quiere decir que no pueda ocurrir.

El hecho es que una de las pocas frases memorables pronunciadas por John Gollenor Pablos (a) John Gavin o "el añejo" en su período como embajador de Estados Unidos, fue recordar que los dos países están unidos sin posibilidades de divorcio.

 

Es una realidad que los dos países deben considerar. Y en ese sentido el gobierno y la sociedad mexicana deben también convenir lo que demandarán en una renegociación que no puede ni debe ser unilateral. 

 

Y si el hecho es que México no puede darse el lujo de ignorar a los Estados Unidos, estos, a su vez, tomarían riesgos idiotas si ignoran a México.

 

@OpinionLSR


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