La relación México-Estados Unidos pasa por un mal momento en uno de sus mejores momentos.

 

La caída de la criticada visita de Donald Trump, el candidato presidencial republicano, y la percepción que la acompaña sobre el daño a la relación bilateral pueden ser ciertas.

 

Lo más importante es la repentina conciencia sobre su importancia para los dos países y en los dos países

 

La posibilidad de que Trump sea electo y con su llegada de repente se deteriore la integración que une a México y Estados Unidos ha creado preocupación en México, incluso en sectores que tradicionalmente se consideran partidarios de una relación adversaria con el vecino país.

 

México, en su propia forma, enfrenta ahora algo que los estadounidenses aún tienen que asumir.

 

"La mayoría de los estadounidenses no entienden plenamente la medida en que México afecta a los Estados Unidos. Probablemente más que cualquier otro país en el mundo, México afecta a los Estados Unidos sobre una base diarias ", dijo Mark Williams, profesor de ciencias políticas en la universidad de Middlebury que se centra en la relación de los EE.UU. con América Latina, citado por el periódico político The Hill.

 

"Una nueva relación bajo Donald Trump  sería una no tan suave como lo había anticipado", dijo. "Simplemente porque hay tantos puntos de interacciones y efectos mutuos entre los dos países que pueden ser alteradas en formas no apreciadas", añadió.

 

La conciencia de la cercanía entre los dos países golpea ahora ante la posibilidad de su deterioro; pero la culpa no es sólo del gobierno: no hay más que encordar el debate que siguió -Y de hecho limitó- las propuestas de solidaridad a Estados Unidos después de los ataques del once de septiembre de 2001.

 

La conciencia de la importancia ocurre, como suele pasar, cuando existe la posibilidad de retrocesos. La verdad, sin embargo, hasta un presidente Trump tendría problemas para dañarlas realmente. Hay demasiados intereses económicos, sociales y políticos en la mesa. Pero si podría crear serios traspiés y problemas.

 

Por lo pronto, vale la pena resaltar que hace 20 años, y todavía hoy, algunos partidos de oposición exhortaban a los migrantes mexicanos en Estados Unidos a votar en México o pedían a sus familiares en México a que votaran en las elecciones.

 

Hoy el proceso es necesariamente al revés. Una campaña toma forma en México para que las familias aquí exhorten a sus parientes emigrados a Estados Unidos a que se registren y voten en las elecciones del próximo ocho de noviembre.

 

Encabezada por Ricardo Trad, la campaña no es sólo Mexicana. Pero ningún país puede ser tan afectado como México por el resultado de la próxima elección estadounidense.

 

@OpinionLSR


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