Trump puede desaparecer, pero sus partidarios no.

 

El candidato presidencial republicano Donald Trump parecería estar en caída libre, o por lo menos en un continuo descenso.

 

Pero la parte sólida de su respaldo continúa. El núcleo de partidarios que lo apoya desde su debut en las primarias republicanas y que lo llevó a la candidatura presidencial republicana sigue ahí, al igual que las causas que propiciaron su ascenso.

 

La posibilidad de que Trump pierda las elecciones del próximo 8 de noviembre es cada vez mayor y el número de factores en su contra parece acumularse y crecer.

 

Las encuestas de opinión pública parecen cada vez más unánimes, y aunque aún falta mucho para el momento de las votaciones, los números de Trump son consistentemente negativos.

 

El número de republicanos que ha buscado alejarse de su candidato presidencial es cada vez mayor y hace dos días medio centenar de personajes que tuvieron, y en algún caso esperan volver a tener, responsabilidades de seguridad nacional, expresaron su rechazo a su ignorancia y su temperamento, para dar carne al alegato demócrata de que el ahora candidato republicano no tiene las condiciones para la presidencia.

 

En cierta forma lo que ocurre en la actual campaña presidencial de Estados Unidos es un reconocimiento a Trump, a su egocentrismo. La elección es en torno a su personalidad, aunque probablemente no de la forma que él hubiera querido.

 

Desde el lanzamiento de su campaña Trump se colocó en el centro del debate y se hizo del respaldo de un sector descontento con la situación y los cambios que enfrenta el país y que literalmente bebió su mensaje, mezcla de nacionalismo y populismo.

 

Ese sector resiente a Barack Obama por ser la encarnación de un cambio que muchos no deseaban, desde el ascenso de las minorías raciales hasta la realidad de los cambios económicos y los consecuentes cambios sociales. 

 

Y parte de ese resentimiento alcanza a México, tanto por ser fuente de migrantes como por ser un socio comercial importante y adonde visiblemente se mudaron las operaciones manufactureras de muchas empresas estadounidenses.

 

Lo bueno, se puede decir de esa forma, es que todo indica por lo pronto que Trump va a quedarse corto en su intento de llegar a la presidencia de los Estados Unidos. Su exceso de egocentrismo, su impreparación, lo han puesto frente a una posibilidad de derrota señalada por la atingencia con que los republicanos buscan poner distancia y evitarse un desastre en las elecciones legislativas.

 

Lo malo es que el problema sigue ahí. Las causas profundas del descontento, que se presentó también en el partido demócrata desde una perspectiva de izquierda, no han desaparecido y las medidas correctivas pueden tener efectos negativos sobre México, aunque no estén dirigidas en su contra. Son los problemas de la integración socioeconómica, y su solución tomará generaciones. 

 

@OpinionLSR

 

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