Peña Nieto: bien el paso de lado, pero no un paso atrás.

 

Filadelfia (Pennsylvania, EEUU).- Cuando el presidente Enrique Peña Nieto anunció en Washington que México estaría dispuesto a trabajar con quien resulte electo en Estado Unidos y renegociar el Tratado de Libre Comercio sólo se rindió a lo inevitable.

 

Por un lado, y sin importar quien sea electo en Estados Unidos, no hay forma de evitar la vecindad y mucho menos la interrelación, tan buena o mala como sea.

 

Millones de mexicanos dependen directa o indirectamente del comercio bilateral o de la relación económica. Millones de mexicanos y estadounidenses tienen familia en ambos lados de la frontera y las economías y las sociedades tienen una integración creciente.

 

Por otra parte, la idea de renegociación del acuerdo está presente tanto entre republicanos como entre demócratas. Parte, dicen los técnicos, porque el TLCAN fue uno de los primeros convenios de su tipo y debe ser actualizado, y parte porque está en las plataformas electorales de ambos partidos.

 

Pero como dice el refrán, "el diablo está en los detalles". Mi fallecida tía Bertha diría que es una cuestión de pentagrama, lo que se dice es importante, y el cómo se dice puede ser más importante aún.

 

Las negociaciones comerciales con Estados Unidos siempre son difíciles, sobre todo porque los estadounidenses tienen una ventaja doble: normalmente se busca el acceso a su mercado y no tienen urgencia en llegar con resultados.

 

Peor todavía, en este caso no es lo mismo negociar con un "duro", simplemente, como sean los demócratas, que con alguien que de entrada y entre insultos avisa que si no le dan lo que quiere, se va. En otras palabras, con una pistola apuntada a la cabeza, como se presentan ahora los republicanos.

 

La declaración de Peña Nieto varió en algo su postura original hacia Donald Trump, el actual candidato presidencial republicano, cuyo ascenso comparó en otro momento con el de Benito Mussolini, el dictador italiano. Esta vez no se refirió al tema.

 

El paso "de ladito" puede no gustar en términos generales y quisiera pensar que tampoco al mismo presidente, pero es lo que le corresponde hacer. Los ataques deben ser hechos por otros, sean legisladores, políticos, ex presidentes o incluso funcionarios de gabinete. Políticamente lo correcto es que el jefe de gobierno deba mantener salidas abiertas, a menos que quiera realizar compromisos de Estado.

 

Está bien que el embajador Carlos Sada haya señalado la molestia mexicana con las insultantes formas asumidas por partes del partido republicano y recordado que puede y debe haber respuestas.

 

Pero es correcto que el presidente Peña Nieto se haya dado espacio de maniobra en la relación bilateral. Lo único que no puede ni debe hacer, es dar marcha atrás respecto al muro: lo que hagan los estadounidenses en su territorio es su negocio, que México lo costee es otra cosa.

 

Y si la negativa a ceder todo lo que un eventual presidente Trump quiera, implica consecuencias que así sea. Pero las consecuencias deben ser compartidas: Adiós Boeing, bienvenido Airbus; saludos señores Xi Jinping y Ahmadinejad. Será bueno verlos por aquí... 

 

@OpinionLSR

 

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