Calificada repetidamente como “asimétrica” y “de dependencia”, la relación México-Estados Unidos –o si se quiere Estados Unidos-México- es una caracterizada por dos tendencias opuestas: La enorme importancia y la enorme ignorancia.

 

La importancia se puede resumir en cifras: Más de 500 mil millones de comercio bilateral en 2015 -el 70 por ciento o más del comercio exterior mexicano, 14 por ciento o más del comercio exterior estadounidense- , más de diez millones de mexicanos que viven legal o ilegalmente en territorio estadounidense, hasta tres millones de estadounidenses -850 mil residentes legales y dos o más millones de residentes “flotantes” durante ocho a diez meses del año- en México; tres mil kilómetros de frontera, una creciente relación de seguridad y una cada vez mayor integración socio-económica que los gobiernos parecen simplemente asumir.

 

Hay además algo así como 18 millones de mexico-estadounidenses; un 30 por ciento de la población mexicana tiene un impacto directo de los encima de 20 mil millones de dólares que anualmente envían los migrantes mexicanos a sus familias, y eso sin contar con los ciento y tantos mil millones de dólares estadounidenses invertidos directamente en México o en los varios miles de millones invertidos en bonos financieros mexicanos. Paralelamente, hay más de 20 mil millones de dólares invertidos por mexicanos en EEUU.

 

A eso debe agregarse que la migración mexicana, antes limitada a unos cuantos estados –California, Texas, Arizona, Nuevo México, Illinois- ahora se encuentra prácticamente en todos los Estados Unidos, en los que para bien o para mal ha puesto raíces y creado intereses a su favor y en su contra.

 

Pero a cambio de esa enorme relación, pareciera haber una igualmente enorme ignorancia: de los Estados Unidos en México, de México en los Estados Unidos, que permea en las actitudes públicas y la toma de decisiones.

 

Al mismo tiempo, hay un considerable número de centros de estudio y de análisis estadounidenses que dedican tiempo a temas económicos, políticos y sociales mexicanos. En México hay un número importante también de centros dedicados a monitorear temas estadounidenses de interés para México, aunque tal vez, más generalmente en seguir las relaciones bilaterales sin entrar en sus contextos.

 

Pero a pesar de la enorme cantidad de información sobre Estados Unidos en México, sobre México en Estados Unidos, no hay en México un centro de información y análisis estratégico que centralice la información sobre Estados Unidos, sobre México en Estados Unidos, o de temas estadounidenses que afecten a México.

 

O si lo hay, no se conoce.

 

Las universidades y centros de estudio no parecen interesados más que en sus propios intereses directos y la mayoría de la población no tiene otra información que la que les llega vía los medios masivos de comunicación y “radio pasillo”.

 

Y las decisiones siguen haciéndose caso por caso, sin una ruta estratégica, sin metas definidas.



Debe iniciar sesión para poder enviar información

Debe iniciar sesión para poder enviar información