El 2016 será un año clave para el funcionamiento del sistema político mexicano, así lo anuncian algunos acontecimientos que incidirán de manera definitiva en el comportamiento de la economía, la política y la vida social del país.

 

Con base en la Teoría Sistémica de la Política, formulada por el politólogo David Easton en The Political System de 1953, se estima que los asuntos que predominan en la agenda nacional influirán en el comportamiento común de los actores y las instituciones políticas a través de las cuales la sociedad adopta decisiones y hace efectiva su aplicación general. Como puede advertirse, estamos hablando del poder del Estado, de los valores vigentes, de las instituciones y del margen de operación y confianza para la construcción de consensos que la nueva realidad le concede, tanto a las autoridades como a las organizaciones de la sociedad civil y a los ciudadanos en general, para lograr la estabilidad y el orden que exige la gobernabilidad y gobernanza democrática.

 

Lo anterior, sin desconocer que a las presiones internas que hoy se multiplican entre las crecientes demandas y los apoyos exigidos por una sociedad agraviada y las respuestas insatisfactorias contenidas en las decisiones y acciones de las autoridades, se deben agregar las presiones internacionales en un mundo cambiante y con grandes limitaciones para alcanzar el crecimiento y la estabilidad macroeconómica ante la amenaza bélica, la alteración de los ecosistemas y las distintas crisis humanitarias por la migración forzada y el crimen organizado.

 

En el terreno económico, el dólar rompe la barrera de las 18 unidades y parece imparable a pesar de las decisiones de política monetaria que ha puesto en operación el Banco de México, de manera destacada la venta de dólares, afectando  las reservas internacionales y eventualmente el precio de los productos y servicios básicos de la economía familiar. Por otro lado, el petróleo rompe la barrera de los 25 dólares por barril en medio de una guerra internacional de precios de los hidrocarburos y de una baja sensible en el volumen de producción petrolera; queda claro que ni en sueños veremos en los próximos años precios del crudo por arriba de los 30 dólares como lo ha estimado la OCDE y que la "despetrolización" de nuestra economía es una medida obligada por las circunstancias y necesaria para la estabilidad de las finanzas públicas.

 

En consecuencia, aumentan los riesgos de las llamadas "devaluaciones competitivas" y aparecen nuevas presiones que nos exigen  fortalecer políticas de gasto transparente y socialmente responsable; lo anterior, por si alguna razón nos hiciera falta para combatir con eficacia la corrupción y los excesos en la vida pública de nuestro país ante la tremenda desigualdad y pobreza que lastima a más de la mitad de la población.

 

En la arena política, las elecciones a gobernador en trece entidades y los más de 1,300 cargos públicos en competencia anuncian una efervescencia que no debe ser desbordada por la violencia, la delincuencia o la crispación que ya se observa en la elección de Colima y, como se advierte en las absurdas disputas, en distintas zonas del territorio nacional, también agravadas con la adelantada carrera presidencial de 2018. 

 

Las dificultades observadas al interior de los fuerzas políticas para resolver su posición sobre las alianzas, particularmente en el PRD,  es un botón de muestra de las los cambios que hoy se presentan para la toma de decisiones ante la conflictividad interna de las tribus y grupos internos y ante la posibilidad de nuevas formas de participación política por la vía independiente, lo que ya permite anticipar las tensiones que se enfrentarán para resolver las candidaturas a la presidencia.

 

En cuanto a la educación, se abre el debate sobre el nuevo modelo educativo y la implementación integral de dicha reforma como verdadera palanca del desarrollo humano y social, por lo que habrá que estar atentos y participativos pues aquí nos jugamos el presente y futuro del país. Parece claro que, en congruencia con la reforma, no habrá más ingreso, permanencia y promoción en el sistema educativo que no se sustente en la evaluación y que para un cambio de fondo, será necesario concretar la reforma de las escuelas normales así como definir un modelo educativo que incluya a la comunidad educativa como comunidad de aprendizaje, con plena participación de todos los agentes que influyen en el proceso para garantizar la equidad y la calidad educativa.

 

En la agenda internacional, nuevas propuestas y liderazgos ponen en jaque a sistemas anquilosados y a gobiernos populistas y autoritarios. Se perfila un nuevo ciclo político con gobiernos que deberán ser más cercanos, responsables y claramente comprometidos con los intereses legítimos de los ciudadanos. Así parece indicarlo el compromiso democrático de la nueva mayoría en la Asamblea Nacional venezolana y la agenda de derechos humanos, de apertura económica y política del naciente gobierno de Macri en Argentina. Así lo exige la nueva conformación de fuerzas en España, que con las recientes elecciones parlamentarias se terminó el bipartidismo imperante y hoy se debate la formación de nuevo gobierno con el Partido Popular a la cabeza o la posibilidad de convocar a nuevas elecciones.

 

Y por si algo hiciera falta, la polémica recaptura de El Chapo Guzmán ha puesto nuevamente a debate la solidez de las instituciones de seguridad y justicia y la capacidad de coordinación del Estado mexicano que en mi opinión, hechos como la recaptura no se deben regatear ni poner en duda, así como la necesidad de modificar la política de extradición que ha venido aplicando el país, particularmente con el gobierno norteamericano. 

 

Como puede verse, el 2016 será un año de grandes cambios, un punto de inflexión inevitable en el funcionamiento del sistema político mexicano.

 

@MarcoAdame

 

 



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