“Vengo a ayudar a AMLO, no a Morena, con mi visión de la realidad”: Moctezuma

En entrevista con La Silla Rota, dice que le sorprende la sobrerreacción de ciertos personajes por unirse a un grupo plural para crear un programa de gobierno

Por Francisco Nieto 30/01/2017 09:38 p.m.

“Vengo a ayudar a AMLO, no a Morena, con mi visión de la realidad”: Moctezuma

La integración de Esteban Moctezuma Barragán a un grupo afín al presidente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, causó controversia pues es un ex priísta y muy cercano al propietario de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, televisora a la que el tabasqueño ha criticado y calificado como parte de la “mafia del poder”.

En entrevista con La Silla Rota, el presidente de Fundación Azteca explica las razones que lo llevaron a sumarse al proyecto impulsado por López Obrador; además, analiza al PRI, instituto político al que renunció, y al que ve igual que hace casi 20 años.

Moctezuma Barragán también habla de su paso por la Secretaría de Gobernación y del día en que, desde su punto de vista, el ex presidente Ernesto Zedillo se equivocó en las negociaciones de paz con el EZLN.

El ex secretario de Gobernación y luego titular de la Sedesol en el sexenio zedillista, también responde a las críticas hechas en redes sociales por el presidente Felipe Calderón y habla de aquella época en la que quiso cambiar al PRI, para hacerlo más democrático, pero fracasó.

 

 

¿Se imaginó que causara tanta controversia su ingreso a este grupo encabezado por Andrés Manuel López?

 

Me llamó la atención la sobrerreacción de ciertos personajes. México es un país que está muy estratificado y los extremos (con esta noticia) se sorprendieron mucho, pero el centro no; el centro lo aplaudió.

¿Por qué? Porque ya es hora de que en México quienes pensamos distinto nos sentemos en la mesa, a que cada quien ponga su visión y se saque de ahí cuál es la esencia del país.

El gran problema que tiene México hoy frente a la postura de Donald Trump es que no tenemos una definición clara de qué queremos como país. Y obviamente cuando uno toma la decisión de apoyar a Andrés Manuel López Obrador, pues hay (gente) de los dos extremos que se sorprenden.

Por una parte se preguntan: ‘¿cómo Esteban se junta con Andrés Manuel?’ y viceversa, y yo creo que ese el principal valor de la invitación.

En este grupo participan Claudia Sheinbaum, que siempre trabajó con él; pero también está Poncho Romo, uno de los empresarios más importantes de Monterrey. También está Adrián Rodríguez, quien es un gran casabolsero y está una enorme escritora, Laura Esquivel.

Lo acertado de Andrés Manuel -y por eso decidí participar- es que se trata de una mesa plural, autónoma, independiente y apartidista que revisará su propuesta de gobierno, la cual dará a conocer ampliamente y con base en esa propuesta se construirá el plan.

 

¿Y por qué se tardó tanto para participar…?

 

Porque no me habían invitado. Yo estoy muy contento con lo que hago y lo seguiré haciendo. Fundación Azteca tiene proyectos muy padres; estamos con 17 mil niños, niñas y jóvenes en orquestas clásicas.

Me llama la atención que ahora con este lamentable caso de Monterrey, de lo que más se quejaba este niño era del bullying, y afortunadamente en nuestras orquestas no se reporta este problema.

Este tipo de programas me comprometen mucho y estoy muy metido en ello y no los quiero dejar, incluso cuando hablé con Andrés Manuel le dije que mi condición era no dejar esto y él dijo que sí. Me dijo que lo que quería es que le ayudara en esta coordinación y obviamente le tendré que quitar horas a mi descanso.

 

¿Habrá alguna remuneración por participar en esta coordinación?

 

No. Es un apoyo a algo que es bien importante y que es la plataforma que va a proponer uno de los personajes que van a competir seguramente el año próximo.

 

¿Cómo fue la invitación? ¿Cómo fueron las reuniones entre López Obrador y usted?

 

Con él he platicado varias veces. Le platico lo que hago y en varias ocasiones hemos hablado de posibles colaboraciones, hasta que llegó esta invitación.

Lo más valioso de todo esto es que me propuso algo muy importante, que luego dijo en público: ‘yo no tengo respuestas para todo, por eso debo tener el apoyo de personas, de expertos en diferentes campos y quiero un programa de gobierno que esté ampliamente discutido con mucha gente’.

 

¿A qué México pretende llegar al participar en estos trabajos?

 

México está separado entre grandes realidades. La realidad moderna, la que ahorita está muy preocupada con la relación con Estados Unidos, pues es una sociedad muy internacionalizada, muy ligada al comercio exterior, pero también muy eficiente y productiva.

Pero hay otra parte de México que es el tradicional, que quizá sean los que han sido golpeados por la globalización, es decir, son los que vivían de un estanquillo, de una farmacia, de negocios familiares y que fueron barridos por las cadenas.

Es un México mucho más esforzado en el trabajo y en perseguir la chuleta y sin tanta preparación que el México moderno, pero con un gran espíritu de lucha.

Y luego está el México marginado, que fundamentalmente es indígena, el cual es de auto-consumo, de auto-producción y muy desligado de lo que pasa en el México internacionalizado.

Sin embargo, no nos volteamos a ver. Es mucho más fácil que se entienda un mexicano -de ese México moderno- con un alemán, que con un tzeltal.

Lo bueno de lo que está pasando con Donald Trump es que nos está obligando a vernos desde adentro y al volver hacía dentro vamos a descubrir la enorme riqueza y oportunidad que no habíamos visto.

Y estos tres méxicos van darse cuenta que se pueden entender, respetar y trazar una unión, pero si no se hace así y no salimos fortalecido de esta crisis, entonces seguirá la violencia, la migración, la desintegración familiar y la pobreza.

Creo que involuntariamente Trump está ayudando a la familia mexicana a encontrarse de nuevo y mi granito de arena está precisamente ahí, en la reconciliación de México, en la armonización, como pasa en las orquestas musicales.

En esta tarea debemos definir la vocación de México ¿qué es México? ¿Es un país forestal, agrícola, turístico o industria? Hay de todo, pero creo que debe haber una vocación.

Si la vocación es el turismo, pues hacía allá hay que ir y crear los empleos y la infraestructura que se necesita, y para eso no hay que pedirle permiso a EU. Se debe impulsar el mercado interno.

Otro ejemplo. Estaba revisando con expertos en internet de Washington cuáles eran las consultas sobre México en el exterior y el resultado es que 70% de esas consultas son recetas de cocina. Allí hay otra gran riqueza, pero no les damos el valor que tiene.

Hay que aprender a vendernos y no achicarnos, pues la costumbre es compararse con Estados Unidos. Si nos comparamos con ellos como turismo o como sociedad, México iría en la delantera.

 

¿Y por qué decide aportar sus ideas en Morena y no en el PRI o en el PAN?

 

Yo no estoy ayudando a un partido político. No fui invitado para eso; fui invitado a un grupo plural, que es un grupo donde cada quien acercará su visión de la realidad y eso es lo rico de ese grupo.

 

Pero los resultados se verán reflejados en un plan de gobierno de un partido político. Si esto hubiera sucedido en otro instituto político ¿hubiera aceptado?

 

Trabajo muchísimo con todo mundo. Cada tres meses, yo presido un grupo como de 40 organizaciones que se llama Compromiso social por la calidad de la educación, nos reunimos con Aurelio Nuño, (titular de la SEP) y no se ha armado ningún escándalo por eso.

 

¿Y por qué ahora sí? El ex presidente Felipe Calderón lo criticó…

 

Sí y me llamó la atención. No quiero entrar en polémica con él, pues no vale la pena, pero si quiero recordar una frase de don Jesús Reyes Heroles: “todo lo que resiste, apoya”.

Y eso que dijo Felipe me mostró algo que me ayudó a encontrar una verdad que no era evidente para mí y que es el enorme peso que le da a mi persona, a mi participación en la política y a mi compromiso con una causa.

El hecho que le haya irritado tanto mi incorporación a este grupo, lo que parecería un insulto, a mí me significó un halago, porque cuando ladran los perros quiere decir que uno camina.

 

 

¿No llevaba buena relación con el ex presidente Calderón?

 

Sí y por eso me llamó la atención. Yo entiendo que Trump quiera gobernar para los norteamericanos y diga: ‘yo no estoy de acuerdo con el TLC’; está en su derecho de hacerlo, pero en lo que no estoy de acuerdo es en la humillación y que insulte a México.

Con esto quiero decir que en las formas uno muestra mucho de su interior y a mí lo que llama la atención es que él (el ex Presidente) pudo decir que no estaba de acuerdo, pero en la forma en que lo hizo, creo, se equivocó. No nos debemos parecer a Trump al expresarnos.

 

¿Habló con él después de ese tuit?

 

No, no tengo por qué hacerlo y tampoco lo evitaría, pues yo no soy rencoroso, pero al contrario su participación en la polémica lo hizo más grande y que bueno que hizo más grande una decisión que yo tomé.

 

 

La crítica del ex presidente Calderón también va hacía López Obrador y a su postura respecto a las televisoras del país, a las que llama mafia del poder y usted es parte de ese grupo.

 

Pues sí, pero aquí hay una cosa muy importante. Yo esto participando en este grupo como persona, como Esteban Moctezuma; no como Fundación Azteca.

Además, cuando yo informe mi decisión a Ricardo Salinas, él lo que hizo fue respetarla y me respetó como lo hace con todos los periodistas, editorialistas y personas que trabajan en el grupo y que tienen una expresión muy libre y muchas veces en contra de la forma institucional de pensar del grupo. Los ha respetado siempre.

Yo me eduqué en una familia de 11 hermanos y en mis hermanos hay un delegado de Morena, un hermano fallecido que fue sacerdote, uno que fue embajador en el Vaticano, hermanos abogados que están en la Judicatura, tengo hermanos punks… tengo de todo y estoy acostumbrado que en una mesa se polemice, pero nunca nos hemos faltado el respeto y si pasa nos disculpamos y logramos armonía familiar.

 

¿Este vínculo de usted con López Obrador y de usted con TV Azteca no significa una alianza política rumbo al 2018?

 

No. Ni en lo más mínimo. Las opiniones que yo dé en este grupo son personalísimas, las atienda o no Andrés Manuel.

 

 

¿Le gustaría ser nuevamente secretario de Desarrollo Social?  

 

Primero hay que tener buenas ideas. Lo que sí que creo es que mis ideas -y por eso acepté- las he llevado a la práctica.

 

¿Entonces por qué se alejó del servicio público?   

 

Yo no me alejé del servicio público. A mí me corrieron del servicio público, pues yo estaba trabajando muy a gusto en el gobierno federal hasta que la gente votó por Vicente Fox y Fox, como dijo, sacó al PRI de Los Pinos.

 

¿Sintió algún tipo de traición de parte del ex presidente Ernesto Zedillo, respecto a las negociaciones con el EZLN?

 

Yo nunca lo calificará de traición. Sí lo calificaría de desatino. Mientras yo estaba negociando con (el sub comandante) Marcos, el Presidente planeó y lanzó una ofensiva militar y por ello presente mi renuncia (como secretario de Gobernación) en aquella época. De hecho lo escribí.

Sin embargo, luego lo hablé con el presidente (Zedillo) y se dio cuenta que esa no era la vía. Ustedes recordaran que muy poco tiempo después, en muy poco días de haber hecho eso, él pidió que se restablecieran las mesas de negociación.

De hecho, cuando yo presenté mi renuncia, no me fui porque me dijo que quería que volviera a sentarme a negociar.

 

 

 

¿Marcos sintió traición de su parte?

 

Sí, claro. Bueno, yo no sé si directamente a mí, a parte del gobierno federal obviamente, porque estamos negociando. Ese fue el problema, por eso renuncie, pero Marcos sabía que yo no estaba metido en esa decisión; Marcos era persona sensible y se dio cuenta que yo me había quedado atrapado. Incluso, en una carta le decía a Zedillo que iba perder a su Secretario de Gobernación.

 

A la distancia ¿cómo visualiza esos momentos?

 

A mí me da muchísimo gusto haber participado en una etapa del país en donde si hubiéramos tenido otra visión, hubiera habido muchos muertos, hubiera sido otro 1968. A mí me costó la chamba, pero evitamos una masacre en la que hubiera estado involucrada población indígena. Eso hubiera sido dolorosísimo e imperdonable y tendría hoy la herida abierta. Entonces, creo que esa participación, con la postura que tomamos de negociar hasta el último aliento, incluso perdiendo la chamba, valió la pena.

Después me fui al Senado de la República y ahí trabajamos mucho por leyes que favorecieron a la sociedad civil, como fue la adopción plena.

 

¿Y por qué dejó de insistir en la candidatura presidencial?

 

Yo nunca la propuse. Yo nunca me auto-destape como precandidato; fueron otras personas y fue en una época donde había una desgracia en el Soconusco, en Chiapas, donde el agua se llevó todo y 25 mil familias se quedaron sin vivienda.

 

¿Se sintió traicionado por el PRI?

Había una lucha interior en el PRI, en la campaña de Francisco Labastida y nosotros estábamos proponiendo el surgimiento de un nuevo PRI, es decir, un PRI más democrático, que aprendiera a ganar las elecciones en un esquema de democracia que había asentado el presidente Zedillo.

Un PRI en donde la militancia pudiera participar abiertamente para obtener candidaturas y posiciones de acuerdo con sus méritos y contribución, y no al amiguísimo y compadrazgo o al socio.

Un PRI cercano a las causas ciudadanas, que se preocupara más por la familia mexicana y no por la reforma del Estado; no digo que no sea importante, pero lo que estoy diciendo es que las otras causas también son muy importantes, pero las ciudadanas no eran atendidas.

Un PRI que buscara la honestidad en los gobernantes, pero en esa lucha quedó atrapada la campaña, porque había un grupo que nos auto-proclamábamos defensores de un cambio al interior del partido y había un grupo que quería frenar el cambio, que querían que las cosas siguieran siendo como eran porque siempre fue así y así había ganado el PRI toda la vida.

Desafortunadamente no se definió en la campaña un rumbo claro de esas dos tendencias. Ni para un lado ni para el otro y el mensaje del candidato no estaba totalmente definido y eso le pesó mucho a la campaña.

 

 

¿Y eso lo hace irse del PRI?

 

Pierde el candidato, me salgo del PRI y muchos me dicen que por qué me salí de la política y pues yo les contestaba que me tenía ganar la vida y ponerme a trabajar dando clases y luego entré al sector social y luego llegué aquí y he estado muy contento.

 

¿Y cómo ve al PRI del 2017?

 

El PRI de 2017 creo que es muy similar al del 2000. Lo que pasó fue algo muy curioso. Cuando dice Fox que sacará al PRI de Los Pinos, saca a los gobernantes priístas, pero no sacó del partido a los políticos priístas (…) y cuando regresa el PRI a Los Pinos no regresa el PRI que gobernaba, sino el que siempre estuvo en el partido y no necesariamente era lo mismo.

 

 

¿Ese grupo de funcionarios era el que quería cambiar al PRI?

 

Sí. Hubo en esa época una polémica y disputa entre tecnócratas y dinosaurios, y yo creo que el PRI empezó a perder la elección cuando le pusieron los candados a Zedillo; en ese momento hay un parteaguas en la relación Presidente-Partido y una ruptura de una regla no escrita que había funcionado durante décadas de la sucesión al interior del partido. Ese hecho fue muy importante y no se ha analizado.

Se le puso candado para elegir a los candidatos a gobernador y a la Presidencia de la República y fue una ruptura muy fuerte.

 


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