Nochixtlán, el pueblo oaxaqueño que se tiñe de rojo

En Nochixtlán la tranquilidad se rompió, el domingo pasado heridos y muertos cayeron a partir de las 09:30 horas

AGUSTÍN VELASCO 20/06/2016 07:20 p.m.

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Si no fuera por el entronque que forman la súper carretera Tehuacán-Oaxaca y la federal 190, Nochixtlán pasaría desapercibido. El pueblo de apenas 13 mil habitantes salió del anonimato el fin de semana, cuando fuerzas federales e integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) protagonizaron un enfrentamiento que dejó, hasta el momento, seis muertos así como decenas de heridos y arrestados.

 

El nombre de esta pequeña población de la mixteca oaxaqueña se deriva de Nocheztlí, un parásito del nopal del que se obtiene el colorante rojo y que en la época de la conquista fue considerado como una de las aportaciones más importantes del continente americano para el mundo.

 

Hasta hace un par de días, Nochixtlán sólo era famosa por su parroquia de piedra de cantera en honor a Nuestra Señora de la Asunción y porque en su afán de afrancesar el país y como muestra de agradecimiento por el apoyo que la población le brindó cuando combatió al entonces ejército más poderoso del mundo, Porfirio Díaz mandó construir en la plaza principal un kiosko estilo francés.  

 

El pasado domingo la tranquilidad del pueblo se rompió. Los heridos y los muertos cayeron a partir de las 09.30 horas, pero la histeria y la paranoia comenzó desde las cinco de la mañana, cuando las fuerzas federales se apersonaron en la súper carretera Oaxaca-Tehuacán.

 

Aún y con la amenaza de un enfrentamiento la gente acudió a misa, porque si a algo se dedica la gente de este pueblo de la Mixteca oaxaqueña –además del comercio- es a tener fe en la Señora de la Asunción.

 

Baldomero, un señor entrado en los 50 años y quien forma parte del comité de fiestas patronales de Nochixtlán, cuenta que aún no acababa la misa de 8.00 de la mañana cuando un grupo de padres de familia y maestros irrumpió en la nave principal de la parroquia y caminaron directo a las torres.

 

“Comenzaron a tocar las campanas, esa es una forma que tenemos en Oaxaca para pedir ayuda, con ese movimiento empezó a llegar la ayuda. La gente que estaba en la parroquia ya no se fue, se quedó y entonces llegaron los sueros, las vendas, los medicamentos… y también los heridos”, relata.

 

Al mediodía un ejército de unos 30 médicos y 50 enfermeras llegaron desde varios lugares: de Huajuapan de León, de Tlaxiaco y hasta de Tehuacán, Puebla.

 

“Tenían golpes, contusiones. En unos salones que tenemos en la parroquia se colocaron colchonetas y se les dieron los primeros auxilios. Los heridos de gravedad llegaron al centro de salud porque en la parroquia no se cuenta con el equipo o instrumentos necesarios”, dice Baldomero.

 

No eran desconocidos, explica Baldomero, entre los heridos había vecinos, amigos, familiares cercanos y lejanos. Por ejemplo uno de sus primos políticos que horas después se convirtió en una de las bajas letales.

 

Desde antes de las 9.00 horas y hasta las 19.00, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se convirtió en sanatorio, en sala de urgencias para las víctimas de disparos de armas de fuego, de piedras y de bombas molotov.  

 

“Es la primera ocasión en la historia de Nochixtlán que pasa una situación de este tipo, va a quedar grabada en nuestras mentes, en el pueblo se siente una tristeza porque perdimos a vecinos”.

 

Marino, integrante del magisterio también estuvo en la iglesia, asegura que las puertas del Hospital Básico comunitario de Asunción Nochixtlán se cerraron para la población civil y por eso comenzaron a llevar a los heridos hasta la parroquia.

 

Evencio, otro integrante del magisterio desmiente la versión, pues afirma que se trató de un malentendido que se difundió al calor del enfrentamiento.

 

“El hospital Básico está cerca de donde fue el enfrentamiento y hasta ahí cayeron bombas de gas lacrimógeno. Cerraron las puertas para proteger a quienes ya estaban internados ahí, pero a mí me consta que no las cerraron para atender sólo a los heridos uniformados. Hasta donde yo pregunté con los paramédicos, los graves se iban al hospital, los que eran intermedios al centro de salud y los que eran para restablecerlos o que traían golpes menores se trasladaron a la iglesia”, advierte.

 

No sólo la Iglesia principal de Asunción de Nochixtlán se convirtió en sanatorio para atender a los caídos de la Reforma Educativa, los heridos también llegaron a la primaria María del Carmen Serdán, donde los médicos difundieron una imagen que en minutos se hizo viral.

 

“¡Somos personal médico y nos están atacando!”, escribieron en una cartulina.

 

 

“Por nuestra fe católica, el amor que le tenemos a nuestra Virgen de la Asunción, esperamos que ya no vuelva a suceder. Fuimos testigos de un derramamiento de sangre, vivimos una situación que no vamos a olvidar jamás. Esperamos que no vuelva a pasar”, dice Baldomero.

 

El lunes 20 Nochixtlán amaneció con las puertas cerradas, los comercios bajaron sus cortinas, no hay un lugar dónde conseguir tortillas para la hora de la comida. Los talleres mecánicos donde traileros con destino a Publa o Oaxaca Centro se detienen a arreglar desperfectos tampoco han abierto.

 

Estamos paralizados. Ha habido rosarios constantemente y celebraciones eucarísticas. A través del señor arzobispo se realizarán misas y rosarios a las 18.00 horas en todas las parroquias de todo el estado para pedir por la paz”, finaliza Baldomero.

 


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