Semovi CDMX plagia proyecto de jóvenes emprendedores

Paola Cabrera y Donovan Soriano acusan a Héctor Serrano de robarles un plan que habían propuesto, y cuyo trabajo de investigación estuvo auspiciado por Conaculta

SHARENII GUZMÁN 09/04/2017 10:00 p.m.

Semovi CDMX plagia proyecto de jóvenes emprendedores
CIUDAD DE MÉXICO (La Silla Rota).- Dos jóvenes emprendedores demandaron a la Secretaría de Movilidad (Semovi) de la Ciudad de México, dirigida por Héctor Serrano, ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI)  e interpusieron una queja en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México por el plagio de un proyecto de transporte colectivo en bicicletas tipo tándem.  El instituto abrió una carpeta de investigación al comprobar que hay indicios de plagio.

 

Paola Cabrera y Donovan Soriano, socios de la  empresa Bicicon, creadora de la patente Bicioruga, acusan además el robo de cuatro bicicletas con un costo de 70 mil pesos, y aseguran ser hostigados por el gobierno de la Ciudad.

 

En agosto de 2016 el gobierno capitalino retiró los microbuses del primer cuadro del Centro Histórico para poner en marcha el Bicibús, un programa en el que bicicletas de varias plazas sirve de transporte en el primer cuadro de la ciudad para eliminar o aminorar el uso de vehículos pesados automotores. 

 

Luego, en noviembre pasado, el jefe de gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, presentó en el evento internacional de la Cumbre C40, ante alcaldes de ciudades de todo el mundo, el programa como iniciativa de la administración local, cuando en realidad fue un proyecto presentado por los jóvenes desde 2013.  

 

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Después de este anuncio los creadores originales del proyecto  demandaron y lograron que en enero pasado autoridades del instituto inmovilizaran dos vehículos, pero cuatro no porque estaban en reparación. "Con esto los Bicibús de la ciudad pudieron operar", señala Paola Cabrera.

 

Al mismo tiempo que el IMPI daba entrada a la demanda, la delegación Cuauhtémoc y las secretarías de Desarrollo Urbano (Seduvi) y Desarrollo Económico otorgaron tres permisos a la empresa Bicicom para que operara en el Monumento a la Revolución con dos Biciorugas y pudieran cobrar 20 pesos por viaje. 

 

Después del aseguramiento de las “bicis pirata” de Semovi por parte del IMPI, en febrero de 2017 personal de Semovi, acompañado de policías capitalinos, realizaron un operativo con seis camionetas pick up y motos. Sin presentar ninguna notificación, se llevaron las Biciorugas de Bicicom con el argumento de que desconocían los permisos que tenía la empresa para ofrecer servicio. Esa ocasión no fue la primera vez que les decomisaron vehículos. 

 

Y desde entonces ninguno de los dos, Semovi ni Bicicom, brindan servicio. Además, la empresa presentó una queja a Derechos Humanos por los dos operativos “sobredimensionados” que ha aplicado Semovi contra Bicicom.

 

¿Cómo se vincula Bicicom con el gobierno capitalino?

La historia de Bicicom se remonta a 2012 cuando, Cabrera y Soriano ganaron una beca de 900 mil pesos del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) para desarrollar las Biciorugas como un proyecto de integración barrial en La Merced. En ese entonces, participaron artistas, diseñadores, historiadores y ciclistas. “Fue algo muy grande que tuvo una enorme respuesta por parte de los vecinos y público en general”, indicaron.

 

Durante 2013 realizaron tres eventos en La Merced con las Biciorugas y otras propuestas culturales, como dar talleres. Al terminar el proyecto decidieron continuar y evolucionar la idea a una opción más de movilidad.

 

En 2014, Bicicom realizó el registro de patente y de derecho de autor de las Biciorugas. A mitad de 2015, Paola y Donovan se acercaron a la Autoridad del Centro Histórico en busca de operar en el primer cuadro y cobrar. Ahí les dijeron que había un vacío de ley, pero los invitaban a participar en las rodadas nocturnas y ahí podrían pedir cooperación voluntaria. Eso fue un éxito, “funcionábamos bien en los paseos y el impacto fue muy fuerte”, refieren.

 

 

 A finales de 2015, Horacio Robles, director de Gobierno de la CDMX, se les acercó y dijo que a Mancera le encantó el proyecto luego de que viera fotos y videos en redes sociales de las Biciorugas. El funcionario les prometió apoyo, incluido el permiso para circular en el espacio público. Después tuvieron varios encuentros con él, relata la ciclista. 

 

A principios de 2016 comenzaron a operar con dos bicis en calles del Centro Histórico como un servicio recreativo y turístico, por el que cobraban 25 pesos. Les fue muy bien. Los entrevistaron en varios medios de comunicación y en una de esas pláticas, los fundadores de Bicicom comentaron que tenían la intención de convertir a las Biciorugas en transporte. Después de eso, sintieron que la relación con gobierno se fue enfriando y tensando. 

 

El distanciamiento con Bicicom

“El gobierno empezó a ponernos ‘peros’ y pretextos. Quisimos meter una tercera bici y nos dijeron que no se podía, después nos pidieron que los cascos, chalecos y exhibidores los pintáramos de rosa y los rotuláramos con el logo de la CDMX porque nos iban a sacar fotos y videos, además de que si no lo hacíamos ya no íbamos a poder operar. Así que lo hicimos”, relatan.

 

La Semovi anunció que retiraría a los micros del Centro y los iba a sustituir por bicicletas tipo tandem y describió vehículos con las características de las Biciorugas. Días después, el subsecretario de Transporte, Carlos Meneses citó a Paola y Donovan, les informó que el gobierno tenía planes de presentar el servicio de Bicicom como su iniciativa y les ofreció trabajo a cambio de los vehículos. Cabrera y Soriano no aceptaron.El 15 de agosto de 2016, “la Semovi inició a dar servicio en el Zócalo con bicicletas rosas similares a nuestro modelo y además promovió ese servicio con fotos y videos que le tomaron a nuestras bicicletas. Eso lo estuvieron promocionando en el canal de You Tube de Mancera”, denuncian.

 

 

Bicicom no se intimidó y decidió presentarse al día siguiente con las Biciorugas también en el Zócalo. Cabrera cuenta que Meneses se apareció y les pidió que se retiraran porque no querían competencia, ya cuando las bicis se iban, a unas cuadras, los detuvo una camioneta de la Policía capitalina y les decomisaron los dos vehículos. 

 

Este fue el primer aseguramiento, por lo que ya no brindaron el servicio. Paola y Donovan pensaban ya darse por vencidos cuando se realizó la Cumbre C40 y Mancera se adjudicó el proyecto, de ahí procedieron legalmente e iniciaron una pelea con ‘Sansón’, del que ellos piensan llegar hasta el final y defender con todo su iniciativa que les ha costado dinero, tiempo y esfuerzo.  

 
El hostigamiento por parte de Semovi 

Paola dice que el hostigamiento lo sintieron desde que fue el primer decomiso y se intensificó después de la demanda. Semovi no les responde las llamadas y en su lugar, Héctor Serrano al ser cuestionado por la prensa, argumentó que en todo el mundo hay este tipo de bicicletas y advirtió que si volvía a ver las Biciorugas las retiraría.   

 
“Todo ha sido una serie de acontecimientos que parece ser una especie de hostigamiento por parte de Semovi para poder tomar nuestra idea o modelo de negocios y replicarlo sin ninguna autorización, sin tener una licencia. Empezó con la copia de uno de nuestros vehículos y la demanda ha atraído una suma de repercusiones”, señalan.
 
 
Cabrera comenta que también han tenido ataques de bots en redes sociales. Son cuentas que no tienen seguidores y que defienden al gobierno capitalino. Buscan tergiversar los hechos, no muestran pruebas. Paola dice que Donovan ha recibido llamadas “raras”, incluso ha tenido que cambiar su número telefónico en dos ocasiones. Además, a un policía que los apoyó en el primer operativo, donde les decomisaron dos vehículos, fue castigado. 
 
La Bicioruga, una innovación mundial

Paola Cabrera explica que las Biciorgas tienen la patente que respalda a su proyecto como una invención de modelo de utilidad, el cual está argumentado con 45 ítems. Además cuentan con el registro en el Instituto de Derechos de Autor (Indeautor) como arte aplicado.

 
“El modelo de la Bicioruga no es igual a las que existen, por eso es una invención. Nosotros las inventamos, las diseñamos, están patentadas”. Nosotros tenemos la certeza de que nuestras bicis son tres veces más ligeras, sabemos el nivel de vehículos que tenemos. El vehículo es una pieza de diseño, que incluso ha ganado premios”. 
 
 
Semovi calla

La Silla Rota pidió a Semovi un posicionamiento sobre las acusaciones de Bicicom sobre el plagio de su modelo de utilidad y del hostigamiento que han sufrido Paola y Donovan en este proceso. La dependencia de Héctor Serrano respondió que sobre el plagio no podían decir nada, debido a que la demanda en el IMPI está en trámite. 

 

 Respecto al hostigamiento, el área de comunicación social quedó de emitir alguna tarjeta informativa desde el pasado jueves, sin embargo hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta por este tema, a pesar de que se pidió en varias ocasiones. 

 


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