Norberto, el hombre que se colgò por los cambios de Trump (video)

Al caer en la cárcel cuando intentaba cruzar a Estados Unidos, Norberto Santa Cruz, el 'Chauis', simplemente se colgó en su celda

MARCO ANTONIO LÓPEZ 15/03/2017 09:53 p.m.

CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua (La Silla Rota).- Norberto Santa Cruz no era un hombre de cambios. Al contrario, las costumbres se le fueron arraigando de tal manera que, con el paso del tiempo, Norberto era lo mismo de todos los años.

Tanto se fueron haciendo costumbre las cosas que, por ejemplo, su nombre quedó de lado de tantas veces que le dijeron Chauis hasta reemplazar a Norberto Santa Cruz. Quizá por eso no fue difícil ocultar su nombre a los oficiales de la Patrulla Fronteriza, un nombre casi sin uso, ni representación, ni arraigo.

Por eso Omar, uno de sus mejores amigos y compañero de trabajo, no supo contestar por Norberto, pero al oír Chauis se le dibujó una sonrisa antes de decir “ah sí, el Chauis, es mi compota”. Pero Chauis era, y a Omar se le fue la sonrisa cuando se enteró que Chauis murió.

Chauis no era un hombre de cambios y, sin embargo, el viernes 3 de marzo, apenas comenzado, emprendió un plan que no le había contado ni a Omar, ni a sus otros amigos, ni a sus vecinos. Decidió cruzar a El Paso, Texas, que, si bien, no es más lejos de 10 kilómetros de su casa, es un cambio radical en su vida de 20 años haciendo lo mismo. Es dejar todo: su casa, sus pertenencias y recuerdos y sus dos perros. Es entrar a un país al que no se pertenece ni se es bienvenido.

 

Fotos: David Peinado

 

Norberto decidió cruzar sin coyote. Como cruzan solo los que son expertos en el terreno, los que han explorado y agotado todas las posibilidades. Antes, Norberto intentó cruzar y por eso, tal vez, se puede considerar que en su último intento tampoco hubo cambio. Intentar cruzar dos, tres veces, no altera las variables de su comportamiento. El método sí.

Cruzar agazapado entre dos vagones de un tren que atraviesa la frontera todos los días, no entra en la metodología de un coyote o migrante convencional.

Era un hombre de 41 años apenas tres horas después de que empezara el 3 de marzo, entre una oscuridad casi total, luego de atravesar el Puente Negro, bajo el cual fue asesinado de un tiro por un agente fronterizo Sergio Güereca, adolescente de 15 años que jugaba a correr de uno a otro lado de la frontera, agentes ferroviarios vieron a Norberto. Y con los agentes acercándose para detenerlo, llegó, ahora sí, un cambio radical, la cárcel.

Agentes de la Patrulla Fronteriza lo llevaron a la cárcel del Condado de El Paso. La estrategia de inventar un nombre no resultó. Lo pudieron identificar como Norberto Santa Cruz porque no era la primera vez que intentaba cruzar. Estados Unidos sabía mejor que sus propios amigos que Chauis se llamaba Norberto. Entonces el delito de reincidir y la cárcel.

 

 

Atrás quedaron los días de recolectar cartón y plástico en el basurero municipal de Ciudad Juárez. Separar la basura para armar montones de material reciclable y tener permiso para quedarse el aluminio y venderlo aparte quedó atrás. Muy lejos ya el principio de esa actividad a la que se dedicó siempre y muy cerca su final.

Atrás, al otro lado de un río seco sin un punto exacto para dividir un país de otro, se quedaron sus amigos y las tardes de juntarse con ellos a tomar cerveza. Atrás la rutina de hombre solo. Y donde se encontraba después de ser detenido, la familia con la que buscaba reunirse, una madre y una hermana igual impedidas de estar cerca por los muros de una cárcel.

Ante los cambios es necesario decidir. Lo que determinó Norberto justo llegando a la cárcel del Condado fue tomar la sábana ajena de una cama comunitaria para enredarla en su cuello y cortar su respiración. Un Norberto moribundo fue lo que encontraron los guardias alrededor de las 8 de la mañana del sábado 4 de marzo.

Una semana después murió Norberto en un hospital en el que nunca había estado. Y con él se terminaron las rutinas y los planes, los cambios en potencia. Su último drible fue adelantar una muerte que nadie veía cerca.

 

 

Entre 2010 y 2015 han sido deportados más de dos millones de mexicanos. Aniquilarse a sí mismo no sólo se le ha ocurrido a Norberto. Luego de ser deportado por Tijuana, Guadalupe Olivas decidió lanzarse de un puente.

La casa de Norberto pudo ser la casa de cualquiera o la casa de nadie. El lugar en que habita alguien sin arraigo. En el número 515 de la calle Gaviota, de la colonia Granjas de Chapultepec, hay una estructura gris, el color de esa casa es el que le dio el cemento que cubrió los ladrillos. El techo de la casa de Norberto tiene decenas de llantas para detener una manta que impide, o esa intenta, la filtración de agua. Ni un adorno, ni un letrero, ni una planta. Lo que queda de Norberto en ese espacio son dos perros sedientos que alimentan los vecinos. La casa que pudo ser de cualquiera o de nadie, está abandonada.

El poniente de la ciudad es parte del cinturón de miseria. La geografía que dejó Norberto es complicada. Asentarse en la falda de un cerro es difícil, hacerlo sin servicios, alumbrado y pavimentación, es más. Según datos del INEGI, en Ciudad Juárez existen 80 colonias en extrema pobreza. La que dejó Norberto es una.

Norberto será cremado y sus restos, sólo sus cenizas, estarán en la sala de la casa a la que intentaba llegar.

 

lrc


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