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QUINTANA ROO( La Silla Rota).- Hace un par de años, cuando la obra para el hospital comunitario en San Nicolás Bravo  en Chetumal ya llevaba cuatro años en construcción, las autoridades se presentaron a la comunidad con el fin de inaugurarlo,  pero los habitantes no lo permitieron porque se dieron cuenta que lo querían entregar sin terminar, asegura Abigail Salgado.

“Intentaron entregarlo y no llevaba más que la mitad construido.  No lo permitimos porque anteriormente el techo había colapsado porque estaba mal construido”, asegura la mujer de 44 años.

Habitantes de pueblos alejados como Xpujil en Campeche, asegura Abigail, viajaban a Nicolás Bravo porque recibieron noticias de que pronto habría un hospital en la zona, pero al llegar al pueblo eran enviados hasta la ciudad de Chetumal para ser atendidos, ya que el centro de salud aún está en construcción.

Abigail nació en Nicolás Bravo, y ha visto crecer a la comunidad por décadas, y cuenta que el  hospital lleva más de seis años en obra y siguen esperando que el gobierno cumpla con el centro de salud para curar enfermedades de los menores, atender consultas especiales de los abuelitos, o dar servicio a  las mujeres que dan a luz.

El hospital comunitario Nicolás Bravo, ubicado en Chetumal, Quintana Roo, lleva más de seis años de construcción y para edificarlo se ha pedido en dos ocasiones dinero a la Federación, un total de 26 millones de pesos, de los cuales 13 millones tienen observaciones por parte de la Auditoria Superior de la Federación.


La obra, que ha pasado por dos administraciones priistas, en sus orígenes estaba pensada como un hospital para la comunidad de Nicolás Bravo, pero por los problemas de planeación y falta de administración del dinero durante los períodos de gobierno estatal, ahora será un “centro de salud con servicios ampliados”.

Esto representa un problema para la población debido a que las comunidades rurales y aledañas en la zona sur de Quintana Roo deben viajar largas distancias en transporte público y caminando sólo para recibir atención médica de sus hijos y adultos mayores. Tan sólo Nicolás Bravo hay 10 mil habitantes, por lo que un centro de salud no sería suficiente para atender a todos los que lo necesitan.

El proyecto se encuentra a una hora del centro de Chetumal y fue propuesto para incrementar el servicio médico a las zonas rurales, y apoyar  a la comunidad de Nicolás Bravo que desde hace un lustro espera que la entreguen un lugar para atenderse.

La obra comenzó a planearse desde 2010, en el penúltimo año de gobierno del ex gobernador priista Felix González Canto, pidieron recursos del gobierno federal para empezarlo y la administración de Roberto Borge Angulo “continúo” con la construcción.

“Desde el inicio tuvo una mala planeación en la formación de la obra, la administración anterior en el área de planeación diseñó el proyecto desde 2009, planearon hacer un hospital con 20 millones de pesos incluyendo obra y equipamiento, solicitaron 8 millones para equipo y 12 millones para obras, pero sin hacer un proyecto ejecutivo, sin evaluar los metros cuadrados de construcción, entonces cuando dan la aprobación en 2010, lo dieron por 20 millones del gobierno federal”, explicó Guillermo Canul Cruz, director de Desarrollo de Infraestructura de la Secretaría Estatal de Salud (Sesa).


Los problemas empezaron a finales de 2010 cuando se acabó el dinero para obras, ya que los 12 millones que envió la Federación sólo alcanzaron para cimentación, estructura, pasto y jardinería. La obra quedó construyéndose durante 2011, 2012, 2013 y hasta 2014 con obras todavía de la primera etapa.

“El recurso que pidieron era muy poco para consolidarse, se quedó así esa primera etapa hasta que llegó una segunda inversión”, dijo Canul Cruz.

En 2016 el  gobierno del estado aprobó 14 millones de pesos para esa segunda etapa, ese dinero fue enviado a través del Fondo de Infraestructura Social (FISE) que fue entregado en 2015, con la intención de terminarlo y darle servicio a la comunidad.

Ahora la Auditoría Superior de la Federación (ASF) pide evidencia documental de su destino y aplicación del dinero enviado, ya que el proyecto fue pagado con recursos del FISE 2015. La autoridad fiscalizadora hizo revisiones físicas y observaron que el hospital no está terminado y tampoco está sirviendo a la población.

La autoridad fiscalizadora pide aclarar el destino de  13 millones 480 mil pesos más los intereses generados, o en su caso devolver el dinero al gobierno federal y así evitar un probable daño o perjuicio a la Hacienda Pública Federal.


Replantean proyecto para intentar terminarlo

La obra del hospital de Nicolás Bravo ha tantos años en entregarse, que SESA, de la actual administración de gobierno encabezado por Carlos Joaquín González, tuvo que replantear el proyecto y hacerlo más pequeño para que éste funcione.

Se hicieron estudios de morbilidad y de capacidad de servicio, entonces se quitó el quirófano de la planeación original y sólo tendrá una sala de ginecoobstetricia, área de urgencias, sala de Rayos X y ultrasonido; pero no habrá servicio de hospitalización, ya que el proyecto contempla únicamente camas de observación y recuperación en el área de urgencias y para labores de parto.

Es decir, el proyecto original desde hace seis años era construir un hospital para la comunidad de Nicolás Bravo, pero por los problemas de planeación y falta de administración del dinero durante los períodos de gobierno estatal se cambió el proyecto y ahora será un “centro de salud con servicios ampliados”, mencionó el director de Desarrollo de Infraestructura de la Sesa.


Los cambios fueron aprobados en diciembre del año pasado, con una nueva propuesta más sencilla para terminarlo, esta vez se pidió dinero del Fondo de Aportaciones a Entidades Federativas (FAFEF) por 14 millones de pesos.

En lo que llega el dinero SESA proyecta terminar el centro de salud en abril de este año, sin embargo, deberá pedirse dinero adicional a la Federación para comprar el equipo hospitalario y dar servicio a la gente de Nicolás Bravo y los pueblos aledaños. Las personas de las comunidades rurales en el sur de Quintana Roo deberán esperar un poco más para poder usar el centro de salud, sin embargo, el gobierno actual promete apresurarse y subsanar los errores de sexenios anteriores.

Por todos los años de atraso, y en los dos periodos de gobierno priista, encabezados por Felix González Canto y Roberto Borge; más la entrada del gobernador Carlos Joaquín González para intentar terminar el proyecto, en total han solicitado 40.1 millones de pesos a la Federación para acabar el centro de salud de Nicolás Bravo, informó la dirección de Desarrollo de Infraestructura de la Sesa.

Unidad de Investigaciones Especiales LSR

Dirección: Sandra Romandía





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